En estos momentos nos encontramos a menos de una semana para iniciar diciembre, el mes más alegre del año, puesto que incluye la hermosa celebración de la Navidad y de fin de año.
Claro que nosotros aquí en Pasto, en nuestro departamento de Nariño y en Colombia en general, hace rato que le madrugamos a esta temporada mágica, lo cual es perfectamente comprensible luego de las grandes limitaciones que en ese sentido tuvimos que vivir durante dos años a consecuencia de la pandemia de la Covid-19.
En efecto, en el 2020 y en el 2021, quedamos faltos de las tradicionales fiestas de Navidad y de fin de año, puesto que las medidas especiales que se tuvieron que desplegar para evitar la expansión del virus, impidieron desplegar toda la alegría que siempre nos embarga en esta temporada decembrina.
Ahora, en este 2022 el panorama es diferente. El Covid 19, aunque no ha desaparecido del todo, ya no constituye la terrible amenaza que fue en nuestro medio a partir de marzo del 2020, la cual causó en nuestro medio, numerosos episodios de luto.
«Creemos entonces, que es necesario que nuestras autoridades y la comunidad, vayan de la mano en esta etapa tan alegre, pero a la vez tan difícil en materia de seguridad, que empezamos a vivir, para de esta manera enfrentar el tradicional acoso delincuencial de temporada decembrina».
Sin embargo, como todo no es completo en la vida, semidesterrado el virus que tantos dolores de cabeza nos causó, ahora tenemos el flagelo de la inseguridad, la cual se comienza a sentir en nuestra ciudad capital y en las diferentes zonas del departamento y cuyo incremento, también se podría atribuir a las precarias condiciones económicas en las que en nuestro entorno, quedaron miles de personas, debido a la pérdida en esta zona sur del país, de miles de empleos, puesto que como lo recordamos en confinamiento obligatorio, obligó al cierre y la desaparición de muchos negocios.
Naturalmente, esto de la inseguridad no es un problema nuevo. En especial todos los integrantes de la Policía Nacional conocen muy bien, que, en la temporada navideña, se disparan hasta el tope los episodios de inseguridad en Nariño y en todas las regiones del país, lo que precisamente obliga a que se tengan que desplegar operativos especiales para hacerle frente al acoso delincuencial que la verdad sea dicha, se vuelve insoportable, puesto que de todos es sabido que en esta época, los delincuentes buscan hacer su Navidad a costa de los demás.
Ante esos antecedentes creemos que desde Pasto y en los diferentes municipios, la Policía Nacional tiene que poner en funcionamiento los operativos especiales que desde hace muchos años se tienen que realizar para hacerle frente a ese desmesurado aumento en los episodios delincuenciales, el cual hace que la ciudadanía no pueda transitar de manera tranquila por las calles de la capital nariñense.
Pero en ese sentido, nosotros tenemos que decir que no solo son los raponazos y los bolsiqueos, mediante los cuales la delincuencia criolla, se apodera de celulares y carteras, los que se están convirtiendo en una mortificación en las calles de Pasto, especialmente en su zona céntrica.
También en esta temporada, aumentan de manera considerable los robos a viviendas y apartamentos, muchas veces perpetrados por organizaciones delincuenciales llegadas de otras partes del país, situación que se torna delicada durante la celebración del Carnaval de Negros y Blancos. En efecto, sobre el particular, los delincuentes aprovechan que, en las temporadas de fiesta, cantidades de personas dejan sus moradas solas, para acudir en masa a los eventos programados, lo cual suele ser aprovechado por los malhechores.
Valga entonces, la recomendación a la comunidad, para que, como se dice de manera coloquial “no le de papaya” a los delincuentes y para ello se deben seguir las recomendaciones de las autoridades, en especial las referentes a dejar bien cerradas puertas y ventanas e igualmente en lo posible dejar recomendadas las casas a los vecinos de confianza.
Creemos entonces, que es necesario que nuestras autoridades y la comunidad, vayan de la mano en esta etapa tan alegre, pero a la vez tan difícil en materia de seguridad, que empezamos a vivir, para de esta manera enfrentar el tradicional acoso delincuencial de temporada decembrina.

