denuncian la falta de respuestas y exigen acciones urgentes.
La crisis por la falta de agua potable en varios barrios de Puerto Boyacá ya alcanzó un punto crítico. Habitantes de sectores como Villa Alicia, Villa del Río, Yuma y zonas cercanas denuncian que completan más de cuatro días sin el servicio, una situación que ha generado desesperación, indignación y serias afectaciones en la vida cotidiana de cientos de familias.
Lo que inicialmente se anunció como una suspensión programada terminó convirtiéndose en un problema mayor. Según los testimonios de la comunidad, el corte estaba previsto para el 15 de abril, pero fue ejecutado desde el día 13, sin información clara ni un plan de contingencia efectivo. Desde entonces, los usuarios aseguran no haber recibido explicaciones concretas sobre las causas del daño ni sobre el tiempo real de restablecimiento del servicio.
El impacto ha sido inmediato. Sin acceso al agua, las familias han tenido que recurrir a la compra de este recurso básico para cocinar, asearse y limpiar sus hogares, lo que implica un gasto adicional en medio de una economía ya ajustada. “Nos toca pagar el recibo como siempre, pero además comprar agua para poder vivir”, relatan los afectados, quienes consideran que se trata de una situación injusta.
A esto se suma el deterioro de las condiciones sanitarias. La falta de agua potable limita las prácticas básicas de higiene, especialmente en hogares con niños, adultos mayores o personas con enfermedades. La comunidad advierte que, de prolongarse esta situación, podrían generarse problemas de salud pública, lo que aumenta aún más la preocupación.
La falta de comunicación por parte de las Empresas Públicas ha sido uno de los puntos más criticados. Los habitantes aseguran que no hay canales efectivos de información ni respuestas oportunas, lo que incrementa la incertidumbre y la sensación de abandono institucional. “No sabemos qué pasó ni cuándo lo van a arreglar, simplemente nos dejaron sin agua”, señala Sonia Guzmán una de las habitantes afectadas y denunciantes.
El malestar también se enfoca en la falta de coherencia en la prestación del servicio. Mientras el suministro falla durante días, los cobros continúan sin interrupción. Esta situación ha generado cuestionamientos sobre la responsabilidad de la entidad y la necesidad de compensaciones para los usuarios afectados.
Los residentes hacen un llamado urgente a las autoridades locales para que intervengan y exijan soluciones inmediatas. Piden no solo el restablecimiento del servicio, sino también claridad en la información, planes de contingencia reales y garantías de que una situación similar no volverá a repetirse.
Hoy, la crisis del agua en Puerto Boyacá no es solo un problema técnico, sino una muestra de las fallas en la gestión de un servicio esencial. Mientras tanto, los hogares siguen enfrentando días difíciles, con tanques vacíos, gastos adicionales y una paciencia que se agota con el paso de las horas




