Los habitantes de diversos barrios al sur de Pasto están viviendo en un estado constante de temor y zozobra debido a los crecientes atracos y actos delictivos que se registran en sus zonas. Los comerciantes, en particular, se sienten inseguros durante las horas nocturnas, ya que enfrentan amenazas constantes de los delincuentes.
Jorge Rosero, líder social de la región, ha señalado que una de las principales causas de este aumento en la delincuencia es la falta de atención por parte de la empresa de servicio de alumbrado público en la capital nariñense. Rosero argumenta que la insuficiente iluminación en varios sectores ha facilitado la comisión de delitos como raponazos y robos a mano armada.
Frustración
Los habitantes de barrios como Belén, 12 de Octubre, La Minga, Potrerillo y Pilar, entre otros, han expresado su frustración por la inseguridad prevalente en sus comunidades. A pesar de las actividades rutinarias de la Policía, la cantidad de delitos parece superar la capacidad de respuesta de las autoridades. “Ladrones en motocicleta se observan por todas partes. Da miedo salir por las noches porque los atracan en las zonas oscuras, que son las preferidas por los delincuentes”, comentó un residente preocupado.
Además del aumento en la criminalidad, la falta de iluminación también ha tenido consecuencias graves en términos de seguridad vial. La ausencia de luminarias en estas áreas ha causado numerosos accidentes de tránsito, ya que los conductores tienden a exceder los límites de velocidad en estas zonas sin señalización adecuada. La comunidad ha exigido una intervención inmediata de las autoridades locales para abordar estos problemas y mejorar la seguridad tanto de los residentes como de los conductores. El llamado de la comunidad es claro: necesitan una solución urgente que incluya la mejora de la iluminación pública y un refuerzo en las medidas de seguridad para restaurar la tranquilidad en el sur de Pasto.

