Barbacoas, Mallama y Ricaurte, entre los municipios afectados por la ola invernal

Las autoridades han solicitado a la población extremar precauciones mientras continúan los esfuerzos por garantizar la seguridad de las comunidades más vulnerables.
Un deslizamiento de tierra bloquea la vía principal en el Pacífico nariñense, mientras habitantes de la zona atraviesan con cautela entre las piedras y el barro.

Las lluvias, implacables y cargadas de tragedia, siguen golpeando el Pacífico nariñense, una región acostumbrada a la fuerza de la naturaleza, pero que esta vez ha sido sorprendida por una magnitud inusitada.

En el piedemonte, donde el verde intenso de la selva se mezcla con el sonido del agua que no cesa, los habitantes observan con preocupación cómo los deslizamientos de tierra y las rocas caídas destrozan las vías, interrumpen el paso y afectan a miles de familias que dependen de los cultivos para sobrevivir.

Los municipios de Mallama, Ricaurte y Barbacoas son los más perjudicados por este fenómeno natural que parece no tener contemplaciones. La situación, ya crítica, empeora cada día.

Deslizamientos

Los deslizamientos han cubierto varios tramos de la costa nariñense, bloqueando la única arteria vial que conecta estas zonas con el resto del departamento. Y lo que parecía un problema pasajero ha adquirido proporciones mucho más serias: la desesperación ha invadido a los habitantes.

En las últimas horas, Barbacoas, que ya venía siendo afectado por las lluvias intensas, vivió uno de los episodios más devastadores. El puente que une las comunidades de Playón y Encajonado, en el resguardo El Gran Sábalo, colapsó por completo, dejando a los habitantes atrapados.

Este puente no solo era una vía de acceso, sino un símbolo de la conectividad entre los pueblos más alejados de la región, que hoy se encuentran aislados, sin saber qué hacer ante la magnitud del desastre.

Conectividad

La comunidad Awá, que habita la zona, está especialmente vulnerable. Las clases escolares han sido suspendidas, las viviendas dañadas y la vida cotidiana, que antes transcurría con calma, se ha visto trastornada por la furia de las lluvias. Las familias se encuentran a la espera de ayuda, pero la incertidumbre reina en el aire.

La situación es alarmante, y los afectados han hecho un llamado urgente a las autoridades locales, departamentales y nacionales.

Ante la magnitud de la emergencia, las autoridades han recomendado extremar las precauciones, tanto para los transeúntes como para las comunidades cercanas. Las lluvias seguirán su curso durante esta semana y las tormentas históricamente han dejado consecuencias fatales.

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