En Santa Marta, el problema del suministro de agua potable ha alcanzado niveles críticos, atrayendo la atención de las autoridades judiciales. Isis Navarro, gerente interventora de la Empresa de Servicios Públicos (Essmar), denunció la existencia de bandas de microtráfico que ahora también roban agua, desviando el recurso hídrico y vendiéndolo a precios inflados. Estas organizaciones manipulan válvulas y perforan tuberías para redirigir el agua hacia albercas clandestinas.
Los barrios más vulnerables no solo enfrentan la escasez de agua, sino también la intimidación de estas bandas, que utilizan préstamos informales tipo ‘gota a gota’ para financiar la compra del líquido. A pesar de haber sido identificadas, las autoridades aún no han actuado con eficacia para desmantelar estas redes. Navarro pide a la comunidad denunciar estos actos y ayudar a identificar a los responsables para que se tomen acciones legales.

