Banco de la República resiste presiones y mantiene la tasa en 9,25 %

Bogotá, 30 de septiembre de 2025 – En su reunión más reciente, la Junta Directiva del Banco de la República decidió, por mayoría, mantener la tasa de intervención monetaria en 9,25 %, un nivel que ha permanecido estable desde abril de este año.

Votación y decisión

La votación al interior del ente emisor terminó con cuatro de los siete miembros apoyando que la tasa permanezca sin cambios. Dos directores propusieron un recorte de 50 puntos básicos, y un tercer miembro votó por una rebaja más moderada de 25 puntos.

El gerente del Banco, Leonardo Villar, fue enfático al señalar que la decisión responde a una postura cauta, dados los riesgos latentes para la convergencia de la inflación hacia la meta del 3 %.

La decisión fue anunciada formalmente en un comunicado del mismo Banco de la República, con la publicación de minutas y documentos relacionados con la política monetaria.

Contexto macroeconómico y retos

Inflación persistente

Uno de los elementos centrales en la decisión fue el comportamiento reciente de la inflación: la tasa anual se ubica en torno al 5,1 %, mientras que la inflación básica (sin alimentos regulados) ronda el 4,8 %, cifras que superan las previsiones del equipo técnico del Banco.

Ese escenario de inflación alta complica el retorno hacia la meta del 3 %, y ha sido uno de los principales argumentos para adoptar una postura de prudencia.

Crecimiento económico y demanda

En cuanto al crecimiento, en el segundo trimestre de 2025 la economía colombiana registró un avance del 2,5 %, un ritmo que refleja actividad positiva en consumo e inversión, especialmente en maquinaria, equipos y obras civiles.

El Banco reconoció que la demanda interna ha mostrado dinamismo, lo que podría alimentar presiones adicionales de demanda futura.

Riesgos externos, incertidumbre política y régimen fiscal

La decisión también considera elementos de riesgo externo e interno: la volatilidad en los mercados globales, tensiones políticas regionales, la política comercial de Estados Unidos y la transición global de tasas de interés.

Adicionalmente, el panorama fiscal juega un rol importante: el Gobierno, por su parte, ha empujado por recortes más audaces para estimular el crecimiento, mientras que el Banco ha preferido mantener una mirada más prudente.

Recientemente, Colombia canceló su línea de crédito flexible con el Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que también añade un factor de tensión al entorno financiero.

Autonomía del Banco frente a presiones políticas

Un aspecto relevante es la tensión que existe entre el Banco de la República y el Gobierno. Aunque el presidente Gustavo Petro ha instado reiteradamente a reducciones más agresivas de la tasa para incentivar la actividad económica, la Junta ha mostrado autonomía en su toma de decisiones.

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La decisión de mantener la tasa en 9,25 % fue tomada pese a estas presiones del Ejecutivo.

El gerente Villar ha rechazado acusaciones de politización del directorio, defendiendo que la decisión se basa en criterios técnicos y mandato constitucional.

Implicaciones para la economía y el público

  • Costo del crédito: Al no cambiar la tasa referente, es probable que los costos de préstamos, créditos de consumo, hipotecas y tarjetas se mantengan elevados, sin alivios inmediatos.
  • Expectativas del mercado: Algunos analistas habían previsto recortes (especialmente de 25 pbs), pero la decisión confirma que la reducción será gradual y cautelosa.
  • Inversión y crecimiento: El Gobierno esperaba que tasas más bajas incentivasen mayor inversión y consumo; con esta decisión, ese estímulo se mantiene atrasado.
  • Presión sobre otros sectores: Sectores vulnerables al crédito se ven especialmente afectados, como pequeñas empresas y hogares con endeudamiento alto.

¿Qué sigue?

La Junta ha indicado que las próximas decisiones dependerán del comportamiento de la inflación, sus expectativas, la evolución de la actividad económica y los riesgos internos y externos.

La próxima reunión fijada para finales de octubre estará en un periodo de “silencio” en comunicaciones, lo que sugiere que cualquier cambio será muy estudiado.