El Banco de la República aumentó la tasa de interés al 11,25% para controlar la inflación, lo que provocó un choque con el Gobierno nacional. El ministro de Hacienda criticó la decisión, calificándola de desproporcionada y perjudicial para la economía.
La medida refleja diferencias profundas entre el banco central y el Ejecutivo sobre cómo manejar la inflación, especialmente en un contexto de incertidumbre internacional y altos precios del petróleo.



