En el marco de los 120 años de fundación de la Universidad de Nariño, el jurista español Baltazar Garzón, hizo parte de un conversatorio en donde se abordó temas como el proceso de paz, justicia transicional y la justicia internacional.
En su visita a DIARIO DEL SUR, el experimentado jurista internacional señaló que los puntos concretos que se abordaron son el papel de la justicia dentro de una sociedad democrática, como contrapeso de otros poderes, el papel de la justicia en la protección de las víctimas, el papel de la justicia también como mecanismo de investigación, de sanción, a través de los distintos escenarios que se pueden plantear ante la misma, como es la justicia ordinaria, la justicia transicional, la justicia restaurativa, la justicia internacional y como conseguir una especie de engranaje que sea de alguna forma coadyuvante a un resultado final, que es un escenario de paz, de democracia, de valores, de convicciones, de esperanza, en definitiva y aportar esa experiencia dentro de este marco.
“En este conversatorio con el Poder Judicial queremos también es que nos pongan de manifiesto sus dudas, sus experiencias y en la medida de lo que podamos aportar, indicarle las nuestras, al tiempo de dialogar sobre temas que importan también aquí en este país, y en Nariño, que es núcleo también o escenario de los conflictos derivados del conflicto armado interno, de los grupos ilegales, de las actuaciones de estos dentro y fuera del marco de la justicia especial para la paz y todo el desarrollo de la situación y los impactos en la ciudadanía”, puntualizó.
La Justicia Especial para la Paz
Con respecto a la Justicia Especial para la Paz, Baltazar Garzón señaló que es muy difícil que acierte en un cien por cien porque siempre va a haber elementos distorsionantes. “Lo importante es que una vez creada como consecuencia de los acuerdos de La Habana desarrolle esa labor de una forma eficiente, eficaz, rápida, con participación de la ciudadanía, de las víctimas, de los movimientos sociales, aspirando a un desarrollo y un grado de justicia que nunca va a ser absoluta. Pero como no lo es la justicia ordinaria, siempre decimos que hable la justicia, pero la justicia no habla, fracasa en muchos ámbitos”, explicó.
Agregó que por lo tanto esta es una nueva fórmula para que los ciudadanos y ciudadanas participen, “la justicia restaurativa, la justicia transicional parte de esa base, de una base mínima que no es las penas elevadísimas y exacerbadas, retributivas, sino que es construir, es un fenómeno que hay que construir con la ciudadanía, integrada de forma transparente, con una financiación adecuada y con los distintos actores, tanto institucionales como los sectores ilegales y las víctimas, para que funcione. Es un mínimo común, ético, la justicia transicional”, puntualizó.
Mas pedagogía
En cuanto al proceso de paz en Colombia, el jurista manifestó que primero se negó la existencia del conflicto armado, después finalmente se reconoció, a partir de ese momento, la panorámica cambia totalmente.
“No estamos hablando de un conflicto armado que haya pasado hace 30, 40, 50 años, sino que está vivo. Una vez puesto en marcha el proceso de paz, ha habido escisiones, en donde actores armados que habían entrado, o partes de los mismos, se han escindido y se han desenganchado y otros que pretenden entrar todo esto en un contexto de violencia ilegal de los grupos criminales o de otras estructuras armadas que quebrantan la convivencia pacífica, por tanto, es muy difícil”, dijo.
El ejemplo colombiano es un ejemplo único en el mundo, y además nunca antes jamás se había dado una situación similar, porque desde la justicia estamos acostumbrados a ver las cosas cuando ya han sucedido. No somos unos actores de prevención, aunque ahora en este tipo de justicia transicional sí somos actores, como todos los demás que intervienen.
“Es decir, tenemos que construir no solamente la prevención, sino el desarrollo y conseguir que el engranaje funcione, por tanto, quizás hay desesperanza por parte de algunos actores de que la JEP no hace todo lo que podría, pero una vez que te introduces en la JEP, de ahí la necesidad de pedagogía en donde la sociedad tiene que saber cómo funciona la JEP.
Buscar la paz
Las personas, cuando hablamos de la justicia o cuando nos enfrentamos a procesos judiciales, tradicionalmente queremos ver al victimario perpetrador condenado y en la cárcel y eso es así con carácter general, pero en estos casos de masividad es imposible.
“Hay un estudio de que, teniendo en cuenta los 9 millones 400 y pico mil personas afectadas por el conflicto armado y las personas integrantes de esos grupos armados, más los militares que también resultan afectados, más la otra estructura que es la de la financiación o contribución o de las estructuras corporativas, entre otros, se tardarían, no sé, dos mil años en tener una justicia para todos”, añadió.
“Por tanto, si no somos capaces de asumir esa realidad y nos mantenemos en una dinámica de confusión y de mentira, exigiendo la justicia, sabemos que no se va a producir eso. Nunca va a haber una justicia total y nunca el mecanismo de justicia es suficiente para terminar con un conflicto, pero si es un medio importante”, expresó.

