Francia soñó con el oro, pero Estados Unidos volvió a ser campeón del mundo

Estados Unidos volvió a demostrar por qué es la gran potencia histórica del baloncesto femenino mundial. La selección estadounidense derrotó 97-79 a Francia este domingo 13 de septiembre en la final de la Copa del Mundo Femenina FIBA 2026, disputada en Berlín, y consiguió el quinto título mundial consecutivo de su historia.

El triunfo tuvo un componente especialmente llamativo: las estadounidenses llegaron a estar 14 puntos por debajo durante la primera mitad y se fueron al descanso perdiendo 45-43. Sin embargo, una espectacular reacción después del entretiempo cambió por completo el partido y permitió a Estados Unidos terminar imponiéndose con autoridad.

Con esta victoria, Estados Unidos alcanzó 12 títulos mundiales, amplió a cinco su racha de campeonatos consecutivos y mantuvo su extraordinaria hegemonía en el máximo torneo internacional del baloncesto femenino.

Francia comenzó mejor y puso contra las cuerdas a Estados Unidos

La final comenzó con un escenario que pocos podían imaginar.

Francia, que disputaba por primera vez en su historia una final de la Copa del Mundo Femenina FIBA, salió a la cancha de la Berlin Arena sin complejos y consiguió incomodar desde los primeros minutos a la selección estadounidense.

Las francesas llegaron a construir una ventaja de 14 puntos, apoyadas especialmente en el rendimiento ofensivo de Gabby Williams. La jugadora francesa tuvo una primera mitad sobresaliente y fue una de las principales responsables de que su equipo llegara a dominar el encuentro.

Estados Unidos, en cambio, tuvo dificultades para encontrar su ritmo habitual. Francia aprovechó los errores, encontró espacios y consiguió mantener a raya a una selección estadounidense que durante buena parte de la primera mitad parecía estar lejos de su mejor versión.

El conjunto francés llegó a tener una ventaja de 31-17, pero la reacción estadounidense comenzó antes del descanso.

Estados Unidos fue recortando progresivamente la diferencia y logró llegar al entretiempo solamente dos puntos por debajo, 45-43. Un triple de Caitlin Clark sobre el final de la primera mitad resultó especialmente importante para mantener con vida a las campeonas defensoras.

Un tercer cuarto que cambió completamente la final

La historia del partido cambió después del descanso.

Estados Unidos salió del vestuario con una intensidad completamente diferente y rápidamente tomó el control del encuentro. El equipo estadounidense comenzó el tercer cuarto con una racha de nueve puntos consecutivos y pasó de estar abajo en el marcador a ponerse por delante.

Francia pidió tiempo muerto para intentar frenar la reacción, pero la dinámica ya había cambiado.

El tercer cuarto terminó siendo determinante: Estados Unidos superó a Francia 30-12 en ese periodo y pasó de perder 45-43 al descanso a terminar el tercer cuarto con una ventaja de 73-57.

La defensa estadounidense también adquirió un papel fundamental. Después de sufrir ante la ofensiva francesa durante la primera mitad, el conjunto dirigido por Kara Lawson consiguió reducir los espacios y dificultar los lanzamientos de sus rivales.

Francia, que había encontrado con relativa facilidad el aro durante los primeros 20 minutos, comenzó a perder eficacia ofensiva. Estados Unidos aprovechó esa situación para ampliar la diferencia y encaminar el campeonato.

Breanna Stewart volvió a ser protagonista

Uno de los nombres propios de la final fue Breanna Stewart.

La capitana estadounidense terminó el encuentro con 22 puntos y 10 rebotes, consiguiendo un doble-doble que reflejó su importancia tanto en ataque como en defensa.

Su actuación fue una de las principales razones por las que Estados Unidos pudo completar la remontada. Stewart no solamente produjo puntos, sino que también aportó en el rebote y asumió responsabilidades en los momentos más importantes del partido.

La jugadora también hizo historia durante el torneo al convertirse en la primera basquetbolista en ser elegida en dos ocasiones como MVP de una Copa del Mundo Femenina FIBA.

Su actuación en Berlín terminó consolidando todavía más su legado dentro de la selección estadounidense.

Jackie Young también brilló en el partido decisivo

Otra de las grandes figuras de la final fue Jackie Young.

La estadounidense terminó con 18 puntos, seis rebotes y cinco asistencias, protagonizando una de sus mejores actuaciones de todo el campeonato precisamente en el partido por el título.

Young fue especialmente importante durante la reacción estadounidense después del descanso y contribuyó a que la selección pudiera transformar un partido complicado en una victoria relativamente cómoda.

La experiencia de las jugadoras estadounidenses volvió a marcar diferencias cuando el partido entró en su etapa decisiva.

Caitlin Clark aportó en una final de gran presión

Caitlin Clark también tuvo participación importante en el encuentro.

La estadounidense terminó con 12 puntos y su triple sobre el cierre de la primera mitad ayudó a reducir la diferencia antes del descanso. Aunque su participación ofensiva no fue la más destacada del equipo, su presencia formó parte de una plantilla con múltiples alternativas para responder en los momentos complicados.

La profundidad de la selección estadounidense fue, precisamente, uno de los factores que terminó inclinando la balanza.

Mientras Francia dependió en buena medida de sus principales figuras, Estados Unidos pudo encontrar diferentes vías para generar puntos y aumentar la intensidad defensiva.

Francia hizo historia pese a la derrota

Aunque Francia terminó perdiendo la final, su actuación en Berlín representa uno de los capítulos más importantes de su historia en el baloncesto femenino.

La selección francesa llegó por primera vez a una final de la Copa del Mundo Femenina FIBA y consiguió la mejor clasificación de su historia en el torneo. Su anterior mejor resultado había sido el tercer puesto obtenido en la primera edición de la competición, en 1953.

Por eso, la medalla de plata supone un resultado histórico para una generación que logró competir de igual a igual durante buena parte de la final frente a la selección más dominante del mundo.

Gabby Williams fue una de las grandes referentes francesas durante el campeonato y terminó formando parte del quinteto ideal del torneo junto a Stewart, Jackie Young, la española Iyana Martín y la alemana Leonie Fiebich.

Estados Unidos amplía una hegemonía histórica

El campeonato conseguido en Berlín no es simplemente otro título para Estados Unidos.

La selección estadounidense alcanzó su duodécima Copa del Mundo Femenina FIBA, una cifra que amplía todavía más su ventaja histórica en la competición. Además, se trata de su quinto campeonato consecutivo.

La racha comenzó en 2010 y continuó con los títulos de 2014, 2018, 2022 y ahora 2026.

Con este quinto campeonato consecutivo, Estados Unidos igualó una marca histórica que pertenecía a la Unión Soviética, que ganó cinco Mundiales seguidos entre 1959 y 1975.

La selección estadounidense también llegó a 36 victorias consecutivas en la Copa del Mundo Femenina FIBA, una muestra de la extraordinaria continuidad que ha tenido el programa internacional estadounidense durante las últimas décadas.

Un dominio que también se refleja en los Juegos Olímpicos

La hegemonía estadounidense no se limita a los Mundiales.

El equipo femenino de Estados Unidos también ha mantenido un dominio extraordinario en los Juegos Olímpicos y, de acuerdo con los registros citados después de esta final, su última derrota en una competición olímpica o mundial se remonta a 2006.

La victoria contra Francia en Berlín también tuvo un significado especial porque repitió el desenlace de la final olímpica de París 2024, en la que Estados Unidos volvió a imponerse a la selección francesa por la medalla de oro.

La diferencia, en esta ocasión, fue que Francia llegó a tener una ventaja considerable antes de que las estadounidenses reaccionaran.

España completó el podio mundial

El tercer puesto del campeonato fue para España.

La selección española derrotó 81-58 a Alemania en el partido por la medalla de bronce, con una actuación destacada de Iyana Martín, autora de 22 puntos.

El resultado permitió a España conseguir su cuarta medalla en las últimas cinco ediciones de la Copa del Mundo Femenina FIBA.

Alemania, por su parte, terminó en la cuarta posición, aunque también consiguió la mejor clasificación de su historia en el torneo como selección anfitriona.

Berlín también marcó un récord de asistencia

El campeonato de 2026 dejó además cifras históricas fuera de la cancha.

La edición celebrada en Berlín registró 236.015 espectadores en total, superando ampliamente el anterior récord de asistencia de 145.519 personas establecido en 2022.

La competición también alcanzó una media récord de 6.556 espectadores por partido, lo que refleja el crecimiento del interés por el baloncesto femenino a nivel internacional.

La gran final entre Estados Unidos y Francia se disputó ante 12.223 espectadores en la capital alemana.

Un nuevo capítulo para el baloncesto femenino

El Mundial de Berlín terminó dejando dos conclusiones importantes.

Por un lado, Estados Unidos continúa siendo la gran referencia del baloncesto femenino internacional. Su capacidad para remontar una desventaja de 14 puntos en una final y terminar ganando por 18 puntos demuestra la profundidad, experiencia y capacidad competitiva de su plantilla.

Por otro, la actuación de Francia evidencia que la distancia con las grandes potencias estadounidenses puede reducirse. Las francesas fueron capaces de dominar buena parte de la primera mitad y pusieron en dificultades a las actuales campeonas antes de que el partido cambiara completamente de rumbo.

La aparición de nuevas generaciones de jugadoras en Europa y otros países también está elevando el nivel general de la competición.

Estados Unidos vuelve a quedarse con el oro

Al final, el marcador de 97-79 confirmó nuevamente el dominio estadounidense.

Francia llegó a soñar con conquistar su primer Mundial y durante varios minutos tuvo argumentos para creer en esa posibilidad. Sin embargo, Estados Unidos reaccionó en el momento decisivo, ganó con claridad el tercer cuarto y terminó cerrando la final con una diferencia de 18 puntos.

Breanna Stewart, Jackie Young, Caitlin Clark y el resto del conjunto estadounidense consiguieron así mantener vigente una dinastía que ya forma parte de la historia del deporte.

Estados Unidos es campeón mundial por duodécima vez y suma cinco títulos consecutivos, mientras Francia se queda con una histórica medalla de plata en su primera final.

El resultado de Berlín confirma que, pese al crecimiento de sus principales rivales, el trono del baloncesto femenino internacional continúa en manos de Estados Unidos.

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