El anunciado bloqueo en la doble calzada Buenaventura, a la altura de la vereda
Sombrerillo, no se concretó. El Consejo Comunitario Afrodescendiente Sombrerillos
Cuenca Media Río Dagua había advertido acciones de resistencia, pero un diálogo
directo con el Viceministro del Interior y la asesora jurídica Claudia Otálora permitió
suspender la protesta.
El acuerdo, celebrado como un alivio para transportadores y viajeros, revela sin
embargo la fragilidad de la gobernabilidad en Buenaventura. Cada inconformidad
amenaza con convertirse en cierre de vías, y cada cierre paraliza el puerto más
estratégico del país. La política nacional parece moverse entre promesas y mesas de
diálogo, mientras las comunidades siguen reclamando lo que consideran derechos
básicos.
La secretaria de Seguridad de Buenaventura, María Liliana Vivas Paz, subrayó que
mantener la movilidad es vital, pero advirtió que la ciudad necesita políticas sostenidas
y no simples compromisos coyunturales. La crítica es clara: el Estado responde a la
presión inmediata, pero carece de un plan integral que evite que las carreteras se
conviertan en escenario permanente de negociación.

