La Comisión de Presupuesto del Concejo de Cali dio luz verde al proyecto de acuerdo que autoriza al alcalde Alejandro Eder a comprometer vigencias futuras por $285.000 millones para la adquisición de 340 nuevos buses destinados al sistema de transporte masivo MÍO. Con este aval, la iniciativa pasó a su debate final en la plenaria del Concejo, donde se definirá si recibe la aprobación definitiva.
De acuerdo con Metro Cali, la incorporación de esta nueva flota permitiría aumentar en un 63 % los kilómetros recorridos, mejorar las frecuencias del servicio, ampliar la cobertura de videovigilancia al 100 %, incrementar la accesibilidad para personas con discapacidad y ofrecer mayor disponibilidad de aire acondicionado. Un aspecto clave es que los vehículos serían propiedad de Metro Cali y no de los operadores privados, lo que marca un cambio en la estructura de inversión del sistema.
Actualmente, el MÍO funciona bajo un esquema mixto: Metro Cali, entidad pública del Distrito, administra el sistema, mientras que la operación está a cargo de empresas privadas concesionarias. Estas compañías tienen la responsabilidad de contratar y pagar a los conductores, realizar el mantenimiento de los buses, garantizar las frecuencias y cumplir con los estándares de servicio. Con la compra de los nuevos vehículos mediante recursos públicos, la inversión sería asumida directamente por el Distrito, reduciendo la necesidad de que los operadores privados destinen capital propio para renovar la flota. Sin embargo, seguirán siendo responsables de la operación y el mantenimiento.
El presidente de MetroCali, Álvaro José Rengifo Campo, destacó que esta decisión se enmarca en los esfuerzos por fortalecer la infraestructura de servicios públicos de la ciudad, subrayando la importancia de articular el transporte masivo con otros proyectos estratégicos de movilidad y energía. Según Rengifo, la compra de buses representa “una apuesta por la modernización del sistema y por la confianza en que Cali puede recuperar la eficiencia de su transporte urbano”.
De recibir el visto bueno en la plenaria del Concejo, las órdenes de compra se emitirían en septiembre de 2026 y los primeros buses comenzarían a operar entre mayo y agosto de 2027. Este cronograma busca garantizar que la ciudad cuente con una flota renovada en un plazo relativamente corto, atendiendo las necesidades de los usuarios y la presión por mejorar la calidad del servicio.
La discusión en el Concejo será decisiva, pues no solo implica una inversión significativa de recursos públicos, sino también un cambio en el modelo de gestión del MÍO. Para algunos sectores, la medida representa un alivio para los operadores privados, que podrán prestar el servicio con buses financiados por la ciudad. Para otros, es una oportunidad de fortalecer el control público sobre un sistema que ha enfrentado dificultades financieras y operativas en los últimos años.



