Autos a batería: qué tecnología elegir y cómo cambian los precios según el tipo de vehículo

La expansión de los vehículos híbridos y eléctricos está transformando el mercado automotor argentino, pero también ha generado dudas entre los conductores. No todos los autos que utilizan electricidad funcionan de la misma manera: existen híbridos convencionales, híbridos enchufables, modelos eléctricos de rango extendido, vehículos 100 % eléctricos y microhíbridos. Cada tecnología ofrece diferentes niveles de autonomía, consumo, precio y necesidades de carga.

La diversidad de opciones cobra especial importancia ante la próxima apertura de la licitación correspondiente al tercer año del programa que permite importar vehículos híbridos y eléctricos sin arancel, una medida que puede ampliar la cantidad de modelos disponibles en el mercado argentino. La electromovilidad ya representa una parte relevante de las ventas de vehículos nuevos del país.

Híbridos convencionales: no necesitan enchufe

Los híbridos convencionales o HEV combinan un motor de combustión con uno eléctrico y una batería pequeña, generalmente de entre 0,9 y 1,8 kWh. Su principal característica es que no necesitan conectarse a una toma de corriente, ya que la batería recupera energía durante la conducción, especialmente en las frenadas.

Esta tecnología resulta práctica para quienes buscan reducir el consumo de combustible sin modificar sus hábitos de carga. Sin embargo, su capacidad de desplazamiento exclusivamente eléctrico es limitada: en condiciones urbanas puede llegar a unos pocos kilómetros, dependiendo del tránsito y del funcionamiento del sistema. Entre los modelos presentes en Argentina están Toyota Yaris Cross, Corolla y Corolla Cross, Ford Territory híbrida, MG 3, MG ZS y algunos modelos de Haval, Baic y Chery.

Híbridos enchufables: más autonomía eléctrica

Los PHEV incorporan baterías considerablemente mayores, con capacidades que habitualmente rondan los 18 kWh, aunque existen vehículos con acumuladores de 28 o incluso 39 kWh.

A diferencia de los híbridos convencionales, estos vehículos sí pueden conectarse a la red eléctrica. Su autonomía utilizando exclusivamente electricidad puede ubicarse aproximadamente entre 60 y 200 kilómetros, después de lo cual el motor de combustión puede asumir un papel de apoyo.

El tamaño y la tecnología de la batería tienen una incidencia directa en el precio. Las baterías NMC, fabricadas con níquel, manganeso y cobalto, ofrecen una mayor densidad energética, pero tienen un costo superior. Las baterías LFP, basadas en fosfato de hierro y litio, son más económicas, aunque presentan una menor capacidad de almacenamiento para un volumen equivalente.

Una alternativa: los eléctricos de rango extendido

Dentro de los vehículos enchufables existe también la tecnología REEV, o eléctrico de rango extendido. En este caso, las ruedas son impulsadas por un motor eléctrico y el propulsor de combustión no transmite directamente su fuerza al sistema de tracción.

Su función es actuar como un generador que produce electricidad para alimentar o recargar la batería. De esta manera, el conductor conserva una experiencia de manejo similar a la de un vehículo eléctrico puro, mientras dispone de un motor de combustión para ampliar el rango de utilización. En Argentina, la oferta de esta tecnología está representada actualmente por los Leapmotor B10 y C10, importados por Stellantis.

Los eléctricos 100 % a batería

Los BEV son los vehículos completamente eléctricos: no cuentan con motor de gasolina y toda su propulsión depende de una batería de litio.

El tamaño de estos acumuladores varía considerablemente. Los vehículos urbanos pequeños pueden utilizar baterías de alrededor de 30 kWh, mientras que algunos modelos de alta gama alcanzan los 90 kWh. En los vehículos medianos, el promedio se sitúa cerca de los 45 kWh.

La batería también representa una parte importante del peso del automóvil. Las unidades más pequeñas pueden rondar los 250 kilogramos, mientras que las de mayor capacidad pueden superar los 600 kilogramos. La autonomía también cambia según el modelo y el tamaño de la batería: algunos vehículos pequeños pueden alcanzar unos 300 kilómetros, mientras que determinados modelos de mayor capacidad superan los 550 kilómetros en condiciones urbanas.

En cuanto a precios, el mercado argentino presenta una diferencia considerable entre los vehículos que pueden acogerse al cupo de importación sin arancel y aquellos que quedan fuera de ese beneficio. Entre los modelos eléctricos más económicos aparecen el JMEV Easy 3, Chevrolet Spark EUV y BYD Mini Dolphin, con valores inferiores a los 37 millones de pesos argentinos. En el segmento medio se encuentran modelos como el BYD Yuan Pro, Baic EU5 y ORA 3, con precios cercanos a los 50 millones de pesos argentinos.

Los microhíbridos: electricidad como apoyo

Los MHEV o Mild-Hybrid son otra categoría que genera confusión. Estos vehículos incorporan un sistema eléctrico pequeño que proporciona asistencia principalmente durante el arranque y determinadas fases de desaceleración o circulación por inercia.

Su aporte eléctrico es mucho más limitado que el de un híbrido convencional y, por esa razón, parte de la industria automotriz considera que no deberían clasificarse de la misma manera que los vehículos híbridos propiamente dichos. Entre los modelos que utilizan esta tecnología aparecen Renault Arkana, Fiat 600 Hybrid, Citroën C4 Hybrid, Suzuki Swift y Chery Tiggo 7, además de diferentes modelos de Audi, Mercedes-Benz y BMW.

¿Qué debe tener en cuenta un conductor?

La elección depende principalmente del uso que tendrá el vehículo. Quien realiza recorridos urbanos y no dispone de un punto de carga puede encontrar en un híbrido convencional una alternativa que no exige modificar sus hábitos. Para quienes pueden cargar el vehículo en casa y realizan trayectos diarios relativamente cortos, un híbrido enchufable permite aprovechar una mayor proporción de conducción eléctrica.

Los eléctricos puros requieren una planificación diferente, especialmente para viajes largos, pues el conductor debe considerar la autonomía y la disponibilidad de cargadores en su recorrido. A cambio, eliminan completamente el uso de combustible durante la conducción.

Con la llegada de nuevos modelos y la ampliación de las alternativas de importación, el mercado argentino apunta hacia una oferta cada vez más diversa. La diferencia entre tecnologías significa que ya no se trata simplemente de elegir entre un auto convencional o uno eléctrico, sino de encontrar el sistema de propulsión que corresponda con el presupuesto, los recorridos, las posibilidades de carga y las necesidades de cada conductor.

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