En medio de la expectación por los tres conciertos que el artista urbano Bad Bunny ofreció en Medellín como parte de su gira DeBí TiRAR MáS FOToS World Tour, una controversia llamó la atención de residentes, turistas y autoridades locales: un arrendador puso en alquiler un inmueble en el sector del Parque Lleras por un valor total de 98 millones de pesos colombianos por cuatro noches, despertando indignación y debate sobre el uso de las plataformas de alquiler temporario como Airbnb o Booking.
La vivienda —ubicada en una de las zonas más turísticas y costosas de Medellín— fue publicada con ese precio para la noche del concierto de Bad Bunny y días circundantes. Pese al valor poco habitual, el arrendador explicó que se trató de una estrategia comercial dentro de la plataforma, y no de una reserva que quisiera efectivamente tomar alguien. Según su versión, el incremento exagerado buscaba evitar reservas y mantener el control del calendario en la aplicación digital.
“El sistema de la plataforma obliga a poner un precio si uno no quiere bloquear la noche. Entonces lo que se hace es fijar un valor altísimo para que nadie lo reserve”, dijo el arrendador en declaraciones a Noticias Telemedellín.
📈 Contexto de los precios en Medellín
El caso del Parque Lleras no fue aislado. En los días previos al concierto, en redes sociales y medios circuló evidencia de múltiples alojamientos con precios que se dispararon —pongamos algunos ejemplos reportados—:
- Apartamento por cuatro noches en El Poblado por 98 millones de pesos (aprox. USD 27.000).
- Otros hospedajes pequeños superando 23 millones de pesos (casi USD 6.500) por dos noches.
- Tarifas que, en zonas periféricas, rondaban cifras mucho más altas de lo habitual frente a eventos de esta magnitud.
Estas cifras —comparadas incluso con destinos internacionales en período de alta demanda— generaron un intenso debate en redes sociales y entre visitantes, quienes denunciaron que algunas reservas hechas con anticipación fueron canceladas por los anfitriones bajo excusas técnicas o mantenimiento para volverlas a ofertar a precios más elevados.
🛑 Reacción de autoridades y plataformas
Frente a esta situación, tanto la Alcaldía de Medellín como la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) activaron mecanismos para vigilar estas prácticas. Las autoridades recordaron que las cancelaciones arbitrarias de reservas pueden configurar infracciones al régimen de protección al consumidor y, en casos graves, acarrear multas de hasta 2.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes.
Además, la SIC advirtió que los proveedores de alojamiento deben respetar los términos pactados en reservas ya confirmadas o enfrentar sanciones y la obligación de compensar a los afectados.
Por su parte, a raíz de las denuncias y el llamado de atención de las autoridades y los usuarios, algunas plataformas como Airbnb y Booking ajustaron a la baja temporalmente ciertos precios e implementaron medidas para evitar especulaciones injustificadas.
✍️ Qué opinan algunos sectores
Mientras críticos de estas prácticas argumentan que el encarecimiento no solo limita la accesibilidad para los fanáticos del concierto sino que además podría dañar la reputación del turismo en Medellín, otros analistas señalan que este fenómeno es producto de la alta demanda y de leyes de oferta y demanda que rigen estas plataformas digitales, donde no existe una regulación directa sobre la fijación de tarifas.




