Especialistas en salud alertaron sobre los riesgos de la automedicación, una práctica cada vez más frecuente que puede retrasar el diagnóstico de enfermedades importantes, provocar complicaciones e incluso generar daños permanentes en distintos órganos del cuerpo. Los expertos insisten en que ningún medicamento debe consumirse sin la orientación de un profesional de la salud.
Entre los principales peligros se encuentra el enmascaramiento de síntomas, ya que aliviar el dolor, la fiebre u otras molestias sin conocer su origen puede ocultar patologías que requieren atención médica inmediata. Esto puede retrasar el inicio de un tratamiento adecuado y aumentar el riesgo de complicaciones.
Los médicos también advierten que el uso inadecuado de antibióticos favorece la resistencia bacteriana, un problema de salud pública que dificulta el tratamiento de infecciones. Asimismo, la combinación de medicamentos sin supervisión puede ocasionar efectos adversos, reducir la eficacia de los tratamientos o causar lesiones en órganos como el hígado, los riñones y el sistema digestivo.
Los grupos más vulnerables a estas consecuencias son los niños, las mujeres embarazadas, los adultos mayores y las personas con enfermedades crónicas, quienes pueden presentar complicaciones más severas ante una dosis incorrecta o un medicamento inapropiado.
Los especialistas recomiendan consultar siempre a un médico antes de iniciar, modificar o suspender un tratamiento, respetar las dosis indicadas y evitar compartir medicamentos con otras personas. Además, recuerdan que ante síntomas persistentes, fiebre alta o dificultad para respirar, la mejor decisión es acudir a un centro de salud para recibir un diagnóstico oportuno.


