Austria se despide del Mundial con una goleada que desnudó todas sus limitaciones
La selección austriaca cerró su regreso a una Copa del Mundo después de 28 años de ausencia de la peor manera posible: una goleada 3-0 ante España en Los Ángeles que no admite excusas ni atenuantes. Austria llegó a los dieciseisavos como uno de los mejores terceros del torneo, un logro que ya era histórico para el fútbol del país alpino, pero ante La Roja quedó completamente expuesta la diferencia de nivel entre una selección de élite mundial y un equipo que aún está construyendo su identidad en el máximo escenario. El arquero Schlager fue el jugador más trabajado del partido, pero ni sus intervenciones pudieron evitar la contundencia española. Lo más preocupante fue que Austria no generó ni una sola ocasión clara de gol en 90 minutos, dejando a Unai Simón sin ningún tiro a puerta que despejar.
El balance final del equipo austriaco en este Mundial es de dos victorias en la fase de grupos, una en los dieciseisavos y una eliminación dolorosa, pero que en perspectiva representa un paso adelante para un país que no ganaba un partido de eliminación directa en un Mundial desde 1954. El técnico Ralf Rangnick, uno de los cerebros más respetados del fútbol europeo, se marcha con la satisfacción de haber devuelto a Austria al mapa del fútbol mundial y con la certeza de que esta generación tiene margen de crecimiento. La derrota duele hoy, pero el camino que ha abierto este torneo para el fútbol austriaco apunta a un futuro más prometedor de lo que los números de esta noche pudieran sugerir.


