La violencia volvió a golpear a Palmira con un ataque sicarial que dejó gravemente herido al abogado Julián Andrés Moreno Quintero, de 45 años. El hecho ocurrió cuando se desplazaba en motocicleta acompañado de una menor de edad. En ese momento, desconocidos lo interceptaron y abrieron fuego, dejándolo malherido antes de huir rápidamente del lugar.
El abogado fue trasladado de inmediato a un centro asistencial, donde permanece bajo atención médica mientras los profesionales intentan mantenerlo con vida. La menor que lo acompañaba resultó ilesa, aunque quedó en estado de shock por la violencia presenciada.
El ataque ha generado alarma en la comunidad, que observa cómo los atentados sicariales se mantienen latentes en distintos barrios y comunas de la ciudad. La situación se agrava por la limitada capacidad de respuesta: Palmira cuenta apenas con ocho cuadrantes de Policía para atender un territorio en constante crecimiento, con nuevas viviendas y familias que demandan mayor seguridad.
El caso de Moreno Quintero refleja la fragilidad de la vida cotidiana en un municipio donde la criminalidad parece no dar tregua. La imagen de un abogado atacado en plena vía pública, frente a una menor, transmite un mensaje de vulnerabilidad que inquieta a la ciudadanía. La sensación de que cualquier persona puede convertirse en blanco de la violencia se instala con fuerza, alimentando el temor colectivo.
Las autoridades han iniciado las investigaciones para identificar a los responsables y esclarecer los móviles del atentado. Sin embargo, la incertidumbre persiste y el episodio se suma a la lista de hechos que mantienen a Palmira bajo la sombra del sicariato.


