Atentado con granada en el centro de Bogotá deja un muerto y varias personas heridas

Una noche de violencia e incertidumbre sacudió el corazón de Bogotá el pasado jueves 22 de enero de 2026, cuando una explosión en el barrio Santa Fe, una de las zonas más concurridas y emblemáticas de la ciudad, se convirtió en el escenario de un violento atentado con granada que terminó con la vida de un hombre y dejó al menos 13 personas heridas.

El ataque ocurrió aproximadamente a las 9:08 p.m., cuando dos sujetos que se desplazaban en una motocicleta arrojaron un artefacto explosivo contra un establecimiento comercial en una avenida transitada del centro capitalino. La detonación causó pánico entre quienes circulaban por el sector: clientes de bares y restaurantes, trabajadores de locales cercanos y transeúntes se vieron afectados por la onda expansiva, el ruido ensordecedor y la lluvia de esquirlas.

Tras la explosión, los equipos de emergencia, incluyendo unidades antiexplosivos de la Policía y bomberos, acordonaron la zona para atender a los heridos y realizar las labores de levantamiento forense. Varias de las personas lesionadas presentaron trauma auditivo y heridas por fragmentos de metal, por lo que fueron trasladadas a distintos centros asistenciales de la ciudad para recibir atención médica.

Entre las víctimas se encontraba un hombre de 75 años, cuyo estado de salud era delicado desde el momento en que ingresó al hospital. Lamentablemente, falleció mientras era atendido por los médicos, elevando la tragedia de este hecho violento. La gravedad de su caso ha generado conmoción en el sector, especialmente entre los comerciantes y residentes que conocían a la víctima.

Las autoridades investigativas han señalado que no se descarta que este ataque sea resultado de retaliaciones entre organizaciones criminales que operan en la capital. Entre las hipótesis que se están explorando está la posible vinculación de grupos como “Los Maracuchos”, con presuntos enlaces al Tren de Aragua, en confrontación con la banda conocida como “La 24” o “Los Boyacos”. Sin embargo, las investigaciones continúan para determinar con precisión los móviles y los responsables del atentado.

Este hecho de violencia en Santa Fe ha encendido nuevamente el debate sobre la seguridad en el centro de Bogotá. A pesar de ser un área con intensa actividad económica, turística y cultural, también ha sido escenario de delitos y situaciones de riesgo que preocupan tanto a la ciudadanía como a las autoridades. En 2025, la percepción de inseguridad en la capital alcanzó niveles elevados, con un 62 % de los bogotanos manifestando su preocupación por su bienestar en espacios públicos.

Desde el ámbito político y de la administración local, las reacciones no se hicieron esperar. Líderes y figuras públicas han exigido medidas urgentes para reforzar la presencia policial y mejorar los mecanismos de prevención de la violencia urbana. El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, lamentó los hechos y ordenó una intervención más intensa en el sector para evitar que episodios similares se repitan en el futuro.

Mientras tanto, familiares de las víctimas y testigos del atentado describen la escena como una noche de terror que dejó secuelas emocionales y preguntas sobre la fragilidad de la seguridad en áreas centrales de la ciudad. La explosión no solo rompió cristales y alteró calles completas, sino que remeció la tranquilidad de una comunidad que ahora exige respuestas claras y acciones efectivas para garantizar un entorno más seguro para todos.

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