Un atentado con coche bomba sacudió durante la noche del lunes 31 de agosto al municipio de Los Patios, en el área metropolitana de Cúcuta, Norte de Santander. El vehículo cargado con explosivos fue detonado cerca de la estación de Policía del municipio alrededor de las 11:15 p. m., provocando la muerte de un ciudadano y dejando inicialmente once personas heridas, entre policías y civiles.
La explosión generó una fuerte onda expansiva que afectó la infraestructura de la estación policial, motocicletas, viviendas y establecimientos comerciales ubicados en los alrededores. La magnitud de los daños llevó a las autoridades locales a realizar un censo de los inmuebles afectados durante los días posteriores.
El ataque ocurrió en una zona especialmente sensible por su cercanía con la frontera entre Colombia y Venezuela y por la presencia histórica de diferentes estructuras armadas ilegales que disputan corredores utilizados para actividades ilícitas.
La explosión ocurrió durante la noche
De acuerdo con los primeros reportes de las autoridades, la detonación ocurrió aproximadamente a las 11:15 p. m. del 31 de agosto. El vehículo fue activado cuando se encontraba en inmediaciones de la estación de Policía de Los Patios, ubicada sobre una de las principales vías del municipio.
La explosión provocó un incendio en las instalaciones policiales y afectó varias motocicletas pertenecientes a los uniformados. La onda expansiva también alcanzó edificaciones cercanas, rompió ventanas y ocasionó daños en viviendas y establecimientos comerciales.
El alcalde de Los Patios, Alexi Valencia Lizcano, señaló durante las primeras horas posteriores al ataque que varias personas tuvieron que ser trasladadas a centros médicos de Los Patios y Cúcuta. También informó que algunas familias quedaron temporalmente sin condiciones adecuadas para permanecer en sus viviendas debido a los daños ocasionados por la explosión.
Un muerto y múltiples heridos
El balance inicial reportado por las autoridades fue de una persona fallecida y once heridos: dos policías y nueve civiles. Entre los uniformados afectados hubo lesiones de consideración.
La víctima mortal era un ciudadano venezolano que se movilizaba por el sector cuando ocurrió la detonación. Posteriormente, medios locales identificaron a la víctima como Jhon Sandoval Sepúlveda, de 26 años.
Uno de los policías sufrió una lesión grave que ocasionó la amputación de una de sus extremidades inferiores, mientras que otro auxiliar también resultó herido por las esquirlas y la onda explosiva.
Sin embargo, el número de afectados aumentó en los reportes posteriores. La Gobernación de Norte de Santander llegó a informar de 15 personas heridas, entre ellas siete policías y ocho civiles.
Por esta razón, las primeras cifras de once heridos corresponden al balance inicial conocido durante las horas posteriores al atentado, mientras que los registros posteriores ampliaron el número de personas afectadas.
El vehículo utilizado en el ataque
Las primeras investigaciones establecieron que el automóvil utilizado para el atentado había sido reportado como hurtado en 2024. Según información entregada por la Policía, el vehículo habría sido modificado para aparentar ser un taxi y posteriormente fue cargado con una cantidad considerable de explosivos.
El comandante encargado de la Policía Metropolitana de Cúcuta, coronel Jimmy Belalcázar, indicó que se estimaba que el vehículo contenía aproximadamente 80 kilogramos de explosivos y que la detonación habría sido realizada mediante un sistema de control remoto.
El objetivo aparente era la estación de Policía. No obstante, debido a que el ataque ocurrió en una zona urbana y transitada, la explosión terminó afectando también a personas que se encontraban en las inmediaciones.
Las autoridades iniciaron la recopilación de grabaciones de cámaras de seguridad, testimonios y otros elementos materiales probatorios para establecer la forma en que el vehículo llegó hasta la estación y determinar quiénes participaron en la preparación y ejecución del atentado.
Autoridades señalan al ELN
En las primeras horas del ataque todavía no existía una reivindicación pública del atentado. Sin embargo, las autoridades comenzaron a señalar al Ejército de Liberación Nacional (ELN) como posible responsable.
Posteriormente, la Policía atribuyó el ataque a estructuras urbanas de esa organización que tienen presencia en Cúcuta y otros municipios de Norte de Santander. Entre las estructuras mencionadas por las autoridades se encuentran el Frente Urbano Carlos Germán Velasco Villamizar y el Frente Reinaldo Ardila Gómez.
La atribución forma parte de una investigación que continúa buscando establecer responsabilidades individuales y la cadena de mando detrás de la operación. Por ello, aunque las autoridades responsabilizan al ELN, la investigación judicial debe determinar de manera definitiva quiénes participaron en el atentado.
La Gobernación de Norte de Santander también relacionó el ataque con la situación de violencia que ha afectado al departamento durante las últimas semanas.
Los daños no se limitaron a la estación de Policía
La explosión produjo afectaciones importantes en el entorno de la estación. Durante los primeros balances se habló de más de 30 viviendas y establecimientos comerciales afectados.
Con el avance de las inspecciones, el número aumentó considerablemente. Para el 3 de septiembre, las autoridades habían establecido que 162 viviendas y establecimientos comerciales presentaban algún tipo de afectación como consecuencia de la onda explosiva.
Los daños incluyeron vidrios rotos, afectaciones en fachadas, puertas y estructuras, además de daños en vehículos y motocicletas. La explosión también provocó interrupciones en el servicio de energía eléctrica en parte del sector.
La Alcaldía de Los Patios anunció acompañamiento a las familias damnificadas y comenzó el proceso de identificación de los daños para determinar las necesidades de quienes resultaron afectados.
Un nuevo episodio de violencia en Norte de Santander
El atentado no ocurrió de manera aislada. Norte de Santander atraviesa desde hace años una situación compleja de seguridad debido a la presencia y disputa territorial entre diferentes organizaciones armadas.
El departamento tiene una importancia estratégica por su ubicación fronteriza con Venezuela y por la existencia de corredores utilizados para el tráfico de drogas, armas, mercancías y personas. El Catatumbo, en particular, ha sido uno de los principales escenarios del conflicto armado en la región.
La violencia también ha alcanzado zonas urbanas. Cúcuta y los municipios de su área metropolitana han registrado ataques contra instalaciones policiales y militares, además de enfrentamientos y acciones relacionadas con grupos armados ilegales.
El atentado de Los Patios ocurrió pocas semanas después de otro ataque con un vehículo cargado de explosivos contra instalaciones policiales en Cúcuta. En ese hecho anterior resultaron heridos once policías y murió un perro de la institución, y las autoridades también señalaron al ELN como responsable.
El contexto de una nueva escalada de ataques
El ataque de Los Patios se produjo dentro de una serie de acciones violentas registradas contra integrantes de la Fuerza Pública en diferentes departamentos del país durante las primeras semanas del nuevo Gobierno.
Reportes posteriores señalaron que grupos armados ilegales han utilizado diferentes métodos para atacar instalaciones y unidades de seguridad, entre ellos drones cargados con explosivos, artefactos improvisados y vehículos bomba. Norte de Santander, Cauca y Cesar aparecen entre las zonas que han concentrado varios de estos hechos.
La situación adquirió una nueva dimensión pocos días después, cuando un ataque con drones y explosivos contra un cantón militar en Ocaña, también en Norte de Santander, dejó tres militares muertos y cuatro heridos. El Ejército atribuyó ese ataque al ELN.
Estos hechos han incrementado la preocupación por una posible escalada de violencia en el departamento y, especialmente, por la capacidad de los grupos armados para realizar operaciones tanto en zonas rurales como dentro de áreas urbanas.
Gobierno y autoridades anunciaron nuevas medidas
Tras el atentado, las autoridades departamentales solicitaron mayor respaldo de la Policía y del Gobierno Nacional para reforzar la seguridad en Norte de Santander.
El gobernador William Villamizar condenó el ataque y anunció la realización de un consejo de seguridad para evaluar nuevas medidas frente a la situación de orden público. También destacó el impacto que el atentado tuvo sobre la población civil.
La Gobernación anunció además una recompensa de hasta 100 millones de pesos por información que permita identificar y capturar a los responsables del ataque, según reportes posteriores.
Por su parte, las autoridades locales comenzaron a prestar asistencia a los habitantes afectados por los daños en sus viviendas y negocios.
Una investigación que continúa
Mientras avanzan las labores de recuperación, la investigación busca establecer quiénes planificaron el ataque, cómo fue obtenido y acondicionado el vehículo y quiénes participaron directamente en la detonación.
La Policía indicó que se están revisando cámaras de seguridad de los alrededores y recopilando testimonios de residentes y comerciantes. Estos elementos serán utilizados para reconstruir los movimientos del vehículo antes de la explosión y determinar las responsabilidades penales correspondientes.
El atentado también volvió a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de las zonas urbanas de Norte de Santander frente a las acciones de grupos armados. Aunque el objetivo aparente era una instalación de la Fuerza Pública, el hecho terminó afectando a ciudadanos que se encontraban cerca del lugar.
La tragedia dejó así un saldo que fue más allá de las cifras iniciales: una persona perdió la vida, numerosos ciudadanos y policías resultaron heridos y cientos de inmuebles quedaron afectados por la explosión. Al mismo tiempo, el hecho se convirtió en una nueva señal de alarma sobre la situación de seguridad que atraviesa Norte de Santander y sobre la disputa territorial que mantienen los grupos armados ilegales en esta región fronteriza.




