Confusión, miedo, y destrucción. Estas palabras describen los videos grabados por un soldado tras el atentado terrorista del ELN en una base militar de Arauca, donde quedó expuesta la barbarie provocada por la guerrilla.

Colombia sigue conmocionada tras el ataque del ELN contra jóvenes soldados en un batallón de Arauca. El atentado dejó un saldo de dos militares muertos y 28 heridos, varios de ellos en estado crítico. Para ilustrar la magnitud de este hecho, Noticias Caracol reconstruyó el ataque al Batallón de Artillería N.º 18 a través de videos filmados por uno de los sobrevivientes.
El ataque se perpetró en el Cantón Militar de Puerto Jordán, Arauca, donde se ubica el Batallón de Artillería N.º 18 General José María Mantilla, entre otras unidades militares. En total, más de 1.000 soldados estaban presentes en el complejo militar.
A las 10:45 a.m., a unos 700 metros del batallón, al menos cuatro guerrilleros del ELN estacionaron una volqueta cargada de arena que ocultaba rampas de lanzamiento con 17 tatucos explosivos, una táctica utilizada anteriormente por las FARC. Al menos diez de estos explosivos impactaron el área de alojamiento y el rancho, donde los soldados solían pasar su tiempo libre.
Uno de los soldados encendió su cámara justo después del ataque, grabando las escenas de caos. En el video, que dura aproximadamente un minuto, se escuchan los gritos de los heridos pidiendo auxilio, mientras la cámara revela la magnitud del ataque a traición. En ese momento, los soldados se encontraban indefensos.
En un segundo video, el mismo soldado atraviesa el rancho destrozado, diciendo: «Seguimos vivos, parte dos». Las imágenes muestran los escombros y manchas de sangre en el suelo. Aunque tres de los tatucos no impactaron los edificios, causaron graves daños a los soldados.
En otro fragmento del video, se escucha a los soldados comentar que el ataque pudo haber sido guiado por infiltrados que orientaron los disparos. Los heridos fueron atendidos inicialmente en el dispensario del cantón, y luego trasladados a Tame, para finalmente ser llevados a Bogotá.

