Ataque de EE. UU. e Israel contra Irán desata reacciones globales y llamados a frenar la escalada

El ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, lanzado este sábado, desató una ola de reacciones a nivel global, con gobiernos y organismos internacionales expresando preocupación por una posible escalada regional y reclamando moderación inmediata, cese de hostilidades y retorno a la vía diplomática. La ofensiva fue recibida con llamados urgentes a reuniones extraordinarias en Naciones Unidas y advertencias sobre sus consecuencias humanitarias, políticas y de seguridad internacional.

En América Latina, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, fue una de las voces más críticas. A través de un mensaje publicado en X, cuestionó directamente al presidente estadounidense, Donald Trump, y sostuvo que su decisión fue un error grave que pone en peligro la paz global. Petro planteó que la paz del mundo debe ser la causa común de la humanidad, defendió la vida como principio central y pidió una reunión inmediata de Naciones Unidas. Además, vinculó el conflicto con la necesidad de detener la proliferación de armas nucleares y propuso avanzar hacia un desarme total a nivel mundial.

Desde el sistema de Naciones Unidas, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió que los ataques militares solo generan muerte, destrucción y sufrimiento humano, subrayando el impacto directo sobre la población civil. Sus declaraciones reforzaron la preocupación por las consecuencias humanitarias de la ofensiva y la necesidad de frenar de inmediato las operaciones militares.

Un rol clave en la reacción internacional lo tuvo Omán, país que venía actuando como mediador entre Washington y Teherán. El canciller Badr Albusaidi se declaró consternado por los ataques y afirmó que las negociaciones activas y serias fueron nuevamente socavadas. En un mensaje contundente, instó a Estados Unidos a no profundizar su participación y afirmó que “esta no es su guerra”. Posteriormente, el Ministerio de Relaciones Exteriores omaní pidió la suspensión inmediata de todas las operaciones militares y solicitó al Consejo de Seguridad de la ONU convocar una reunión de emergencia para imponer un alto el fuego.

En Europa, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, advirtió que la escalada en torno a Irán es extremadamente peligrosa para todos los actores involucrados y reclamó una reunión urgente del Consejo de Seguridad, alertando sobre el riesgo de una desestabilización regional de gran escala.

Desde Asia, China pidió el cese inmediato de las acciones militares, llamó a evitar una mayor escalada y alentó la reanudación del diálogo y las negociaciones diplomáticas. La cancillería china remarcó que deben respetarse la soberanía, la seguridad y la integridad territorial de Irán, reafirmando su rechazo al uso de la fuerza como mecanismo para resolver disputas internacionales.

Brasil también se sumó a las condenas. A través de un comunicado oficial, expresó profunda preocupación por los ataques y exhortó a respetar el derecho internacional, ejercer la máxima contención y garantizar la protección de la población civil y de la infraestructura civil, subrayando los riesgos humanitarios del conflicto.

Rusia calificó la ofensiva como una “peligrosa aventura” y advirtió que podría derivar en una catástrofe en Oriente Medio. La cancillería rusa sostuvo que el ataque busca destruir al gobierno iraní por negarse a someterse a la lógica de la fuerza y al hegemonismo, y alertó sobre las consecuencias imprevisibles de esta estrategia.

Desde la Unión Europea, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, coincidieron en pedir máxima moderación a todas las partes, destacando además la necesidad de garantizar la seguridad nuclear, uno de los puntos de mayor preocupación en el actual escenario de tensión.

En Medio Oriente, la organización palestina Hamás sostuvo que la operación militar de Estados Unidos e Israel constituye un ataque directo contra toda la región, afectando su seguridad, estabilidad y soberanía, y advirtió que las consecuencias del conflicto podrían extenderse mucho más allá de Irán.

Mientras continúan los enfrentamientos y las represalias cruzadas, la presión internacional sigue creciendo para frenar la escalada militar y reabrir canales diplomáticos. La comunidad internacional observa con preocupación un escenario cada vez más volátil, con el temor de que el conflicto derive en una guerra regional de gran magnitud, con impactos políticos, humanitarios y económicos a escala global.

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