Un nuevo incidente de seguridad volvió a generar preocupación en una de las principales rutas marítimas del comercio internacional. Un buque de carga fue atacado por hombres armados en el mar Rojo, frente a las costas de Yemen, según confirmó la agencia británica de Operaciones de Comercio Marítimo (UKMTO). Aunque la embarcación logró continuar su trayecto sin daños de consideración, el hecho reaviva las alertas sobre la seguridad en una región clave para el transporte de mercancías y energía.
Ataque
El ataque ocurrió aproximadamente a 30 millas náuticas (55 kilómetros) al suroeste de Hodeida, ciudad portuaria controlada por los rebeldes hutíes, grupo respaldado por Irán. De acuerdo con el informe oficial, una lancha rápida se aproximó al carguero y abrió fuego contra la embarcación. Los guardias de seguridad privada que viajaban a bordo respondieron con disparos de advertencia, lo que provocó la retirada de los atacantes.
Las autoridades británicas informaron que la lancha agresora regresó posteriormente a un buque nodriza que navegaba en las cercanías con su sistema de identificación automática desactivado. Tanto la tripulación como el buque resultaron ilesos y continúan su recorrido, mientras organismos internacionales adelantan una investigación para establecer quiénes fueron los responsables del ataque.
Aunque ninguna organización ha reivindicado la acción, el incidente ocurre en una zona donde los rebeldes hutíes han lanzado en repetidas ocasiones ataques con drones, misiles y embarcaciones contra barcos comerciales y militares que cruzan el mar Rojo, especialmente desde el inicio del conflicto regional en Oriente Medio.
Crece la preocupación
El mar Rojo y el estrecho de Bab al-Mandab constituyen uno de los corredores marítimos más importantes del planeta. Cada año, miles de embarcaciones cruzan esta ruta para conectar Asia, Europa y África a través del canal de Suez.
Los ataques registrados durante los últimos meses han obligado a importantes compañías navieras internacionales a modificar sus rutas y rodear el continente africano por el cabo de Buena Esperanza. Esta decisión ha incrementado significativamente los tiempos de navegación, los costos de transporte y el precio de diversos productos en los mercados internacionales.
A esta situación se suma el aumento de la actividad de piratas en el golfo de Adén. La Oficina Marítima Internacional mantiene activas las alertas tras varios incidentes recientes, incluido el ataque sufrido por otro mercante el pasado 1 de julio cerca de Balhaf, donde hombres armados ocasionaron daños menores en la embarcación.
Irán anuncia nuevas tarifas
El ataque en el mar Rojo coincide con un nuevo episodio de tensión diplomática protagonizado por Irán. Durante el Foro Mundial de la Paz celebrado en Beijing, el embajador iraní en China, Abdolreza Rahmani Fazli, anunció que su país comenzará a aplicar nuevas tarifas por los servicios prestados a los barcos comerciales que transiten por el estrecho de Ormuz.
Según explicó el diplomático, la medida fue coordinada con Omán y tiene como propósito financiar labores relacionadas con la seguridad marítima y la protección del medio ambiente. Irán aseguró que no se trata de un peaje, sino de una compensación por los servicios ofrecidos a las embarcaciones que cruzan esta estratégica vía marítima.
No obstante, el anuncio ha generado preocupación entre varios países, especialmente porque el estrecho de Ormuz es utilizado para transportar cerca del 20 % del petróleo crudo y del gas natural licuado que se comercializa en el mundo.
Además, las autoridades iraníes señalaron que algunos países aliados podrían recibir un trato preferencial en la aplicación de estas tarifas, mientras que Estados Unidos expresó su rechazo a la medida, argumentando que contradice los compromisos alcanzados tras el reciente acuerdo de paz en Oriente Medio, el cual contemplaba un período de libre tránsito sin costos adicionales.
Los acontecimientos registrados en el mar Rojo y el estrecho de Ormuz mantienen en alerta a la comunidad internacional debido al impacto que cualquier alteración en estas rutas puede tener sobre el comercio mundial, el suministro energético y la estabilidad económica de numerosos países.


