“Atacama se viste de colores: la floración que ocurre sólo cada varios años”

El desierto de Atacama, uno de los lugares más áridos del planeta, se transformó en un paisaje vibrante gracias a la floración masiva que emerge tras lluvias inusuales. Este fenómeno natural, conocido como Desierto Florido, suele aparecer solo cuando condiciones climáticas específicas lo permiten, algo que ocurre aproximadamente cada 3 a 4 años, y con mayor fuerza durante épocas vinculadas al fenómeno de El Niño.

Las flores que brotan son especies nativas —más de 200 tipos diferentes— muchas de ellas endémicas, como las añañucas amarillas y rojas, el huille blanco, la pata de guanaco, suspiros de lila, lirios amarillos, y otras plantas aromáticas y florales que iluminan el desierto interior y costero con tonos que van del amarillo vibrante al lila suave.

El momento de mayor esplendor tiene lugar entre septiembre y noviembre, cuando las lluvias invernales generan humedad suficiente para activar las semillas y bulbos latentes que yacen bajo tierra, esperando solo la oportunidad para florecer. Este periodo breve se convierte en un espectáculo efímero de colores que sorprende tanto a científicos como a visitantes.

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Para muchos turistas, el viaje hacia la zona de Copiapó y los alrededores del Parque Nacional Desierto Florido se convierte en una experiencia extraordinaria. No solo por la inusual explosión de vida en un entorno tan estéril, sino por la sensación de conectar con algo más grande: la naturaleza reclamando su derecho a renacer.