El futuro ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, anticipó que el incremento del salario mínimo en el próximo gobierno estaría basado principalmente en dos variables: la inflación y el crecimiento de la productividad del país. Según explicó, los aumentos salariales deben responder a la capacidad real de la economía para generar riqueza y empleo sostenible.
Gómez Martínez señaló que fijar incrementos por encima de esos indicadores podría afectar la competitividad de las empresas, limitar la generación de nuevos empleos e incentivar la informalidad laboral. En ese sentido, insistió en que el salario mínimo debe crecer al ritmo de la productividad, permitiendo mejorar el ingreso de los trabajadores sin poner en riesgo la estabilidad económica.
El funcionario designado también afirmó que un mayor salario, por sí solo, no garantiza la reducción de la pobreza ni el desarrollo económico de un país. A su juicio, el verdadero crecimiento de los ingresos depende de una economía más eficiente, con mayores niveles de inversión, innovación y productividad.
Estas declaraciones anticipan el enfoque que tendría la administración del presidente electo Abelardo de la Espriella frente a la negociación del salario mínimo para 2027, priorizando criterios técnicos y económicos en lugar de incrementos que superen la capacidad productiva del país.





