Así fueron los mundiales para mohamed Salah 

La historia mundialista de Salah: talento sin recompensa en el escenario más grande del fútbol

La relación de Mohamed Salah con las Copas del Mundo es una de las más dolorosas del fútbol moderno. Su primer Mundial llegó en Rusia 2018 de la peor manera posible: llegó lesionado del hombro tras el choque con Sergio Ramos en la final de Champions, jugó con dolor evidente, marcó un gol de penalti ante Arabia Saudita y se despidió en fase de grupos con una Egipto que no pudo ganar ningún partido. La imagen de Salah llorando en el vestuario tras quedar eliminado recorrió el mundo y resumió la frustración de un jugador que en ese momento era ya considerado uno de los tres mejores del planeta pero que no pudo brillar cuando más lo necesitaba.

Durante ocho años Salah tuvo que esperar otro Mundial, el más difícil de conseguir para Egipto por las duras eliminatorias africanas. Finalmente llegó al 2026 con 34 años y una última oportunidad de dejar una huella mundialista digna de su carrera. Y lo logró de la manera más épica posible: poniendo en jaque a Argentina con su mejor actuación con la selección antes de caer en una remontada que desafió toda lógica. Sus dos Mundiales quedaron separados por ocho años de espera, con actuaciones en los extremos opuestos, pero ambos con el mismo final amargo de la eliminación. Salah se despide del torneo más grande sabiendo que fue uno de los mejores jugadores de su generación, aunque el Mundial nunca le devolvió lo que él le dio al fútbol mundial durante la última década.

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest