La recuperación de los cuerpos de 10 personas desaparecidas en Nariño representa uno de los hallazgos humanitarios más importantes recientes en el suroccidente colombiano. Las labores fueron adelantadas por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas junto con la Fiscalía General de la Nación en una zona rural que durante años estuvo bajo influencia de las extintas FARC-EP.
Según las autoridades, los restos corresponderían a personas desaparecidas hace aproximadamente una década, en medio del conflicto armado en el departamento de Nariño. La operación incluyó trabajos forenses, excavaciones y análisis de información aportada por comunidades y antiguos actores del conflicto.
Los cuerpos fueron ubicados en fosas clandestinas en áreas de difícil acceso, donde históricamente hubo presencia de estructuras guerrilleras y enfrentamientos armados. Tras la recuperación, los restos serán sometidos a procesos de identificación genética y cotejo con reportes de familiares que llevan años buscando respuestas sobre el paradero de sus seres queridos.
La Unidad de Búsqueda señaló que este tipo de hallazgos permite avanzar en la verdad y reparación para cientos de familias afectadas por la desaparición forzada en el Pacífico y la cordillera nariñense, una de las regiones más golpeadas por el conflicto armado en Colombia.
Organizaciones de derechos humanos han insistido en que Nariño continúa siendo un territorio prioritario para la búsqueda de desaparecidos debido al histórico accionar de grupos armados ilegales y las dificultades geográficas que durante años ocultaron múltiples cementerios clandestinos.



