Willie Colón, despedido como vivió con la música de salsa que llevó a todas partes del mundo y el aplauso de un público fiel que se congregó fuera de la catedral de San Patricio de Nueva York.
Allí su familia y sus seguidores se reunieron para dar su último adiós al músico, compositor y productor, exintegrante de las legendarias Estrellas de Fania.
‘La murga’, o ‘La murga de Panamá’, como algunos la conocen, uno de sus grandes éxitos, que grabó en 1970 junto a Héctor Lavoe, y que en medio del dolor se escuchó con fuerza interpretada por una banda de trombones.
Este fue el instrumento que acompañó a Colón a lo largo de su exitosa carrera, cuando las puertas de la catedral se abrieron para dar paso al ataúd con los restos del artista, que falleció el pasado 21 de febrero.
Los aplausos de sus admiradores también se escucharon en la Quinta Avenida mientras cantaban, contorneaban sus cuerpos o movían sus pies al cadencioso ritmo de la música que interpretaban integrantes de su banda y otros músicos que se unieron al tributo.

«Pronto llegará el día de mi suerte«
Los admiradores del músico llegaron de distintas partes de la ciudad e incluso desde Montreal, en Canadá. Davis Alvarado y su esposa, Yanice, viajaron a Nueva York junto a su hijo Ismael, de 9 años, expresamente para asistir al funeral.
La misa se celebró en inglés y español en la catedral, donde el ataúd de madera con los restos del músico fue recibido a las puertas de la iglesia por el obispo Joseph Espailla.
Escoltando el ataúd iba un grupo de alguaciles del condado de Westchester, donde vivía el artista, que trabajó como voluntario y ocupó el cargo de «teniente sheriff».
El servicio estuvo a cargo de sus Diego y Alejandro Miguel, quien recordó que su padre soñó con celebrar su funeral en la catedral: «Lo logramos.
«Mi padre decía: ‘No hay trombón como ese, óyelo'»
Espaillat, también originario de El Bronx, quien agradeció a la familia del músico por haberlo elegido para el servicio.
«Pronto llegará el día de mi suerte. Sé que antes de mi muerte seguro que mi suerte cambiará» así lo despedió el obispo Espaillat.
⚫ | Con una misa pública en Nueva York dan último adiós a Willie Colón, la leyenda de la salsa.pic.twitter.com/sYiYhTIYux
— Alerta Mundial (@AlertaMundoNews) March 9, 2026
Así fue el último adiós a Willie Colón:
Banderas de Puerto Rico, Ecuador y otros países latinoamericanos ondeaban en alto en las manos de sus seguidores, mientras se despedían del artista y cantaban también al ritmo de los trombones ‘Che Che Colé’, que compuso Colón.
Otro de los temas inolvidables de ‘El Malo’ de El Bronx, incluido en su álbum ‘Cosa Nuestra’ (1969), seguido por ‘Idilio’, de su álbum ‘Hecho en Puerto Rico’ (1993).
La mayoría de los congregados era el público que bailó la salsa que nació en Nueva York, que vio surgir a las Estrellas de Fania, que agrupaban a músicos del sello Fania, o que creció escuchando ese género en sus hogares.
Ángela Lebrón, en sus ochenta años, parada detrás del coche fúnebre, movía de un lado a otro una pequeña bandera de Puerto Rico mientras decía adiós al artista e intentaba secar las lágrimas que rodaban por sus mejillas.
«Estamos despidiendo a uno de los mejores de la salsa. Él puso en alto el nombre de Puerto Rico»
Otros fieles seguidores del artista lloran su partida y expresaron «Estamos diciéndole hasta luego. Es como un familiar que se nos va, lo vamos a recordar»
Emilia movía su bandera de Ecuador y pidió permiso en el trabajo para venir y despedir a su artista,
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