La Unidad Indígena del Pueblo Awá (UNIPA) ha manifestado su indignación y rechazo por el asesinato de Cristian Fernando Guanga, líder del Resguardo Indígena Piguambi Palangala, ocurrido el pasado 9 de marzo. El joven de 24 años, quien se destacó por su liderazgo y defensa de los derechos del pueblo Awá, fue atacado por dos hombres encapuchados en la entrada de su resguardo.
Un crimen que evidencia la violencia sistemática contra los Awá
El asesinato de Guanga no es un hecho aislado, sino una muestra del riesgo constante que enfrentan los líderes indígenas en la región. Desde hace más de dos años, la comunidad ha denunciado amenazas y persecución, solicitando medidas de protección que, hasta la fecha, han resultado insuficientes.
El líder indígena había alertado a la Fiscalía sobre el peligro que corría, sin que sus denuncias se tradujeran en acciones concretas para salvaguardar su vida. Su muerte refleja la falta de respuesta efectiva del Estado ante la crisis de seguridad que enfrentan los pueblos indígenas.
Exigencias al Estado y la comunidad internacional
A través de un comunicado, la UNIPA exigió:
✔️ Justicia inmediata y esclarecimiento de los responsables del crimen.
✔️ Protección efectiva para los miembros del Resguardo Piguambi Palangala y otros territorios indígenas amenazados.
✔️ Acompañamiento internacional para visibilizar la crisis humanitaria que afecta al pueblo Awá.
“La seguridad de nuestras comunidades debe ser una prioridad. No podemos seguir enterrando a nuestros líderes sin que haya consecuencias para los responsables de estos crímenes”, señala el documento emitido por la organización.
Una comunidad en peligro constante
El pueblo Awá, asentado en zonas estratégicas del suroccidente colombiano, enfrenta desplazamientos, asesinatos y amenazas debido a la presencia de actores armados ilegales en su territorio. La falta de acciones contundentes por parte del Gobierno agrava la crisis y deja a estas comunidades en un estado de vulnerabilidad extrema.
El asesinato de Cristian Fernando Guanga se suma a una larga lista de líderes indígenas asesinados en los últimos años, lo que genera un clamor urgente por justicia y protección. La comunidad Awá exige que su voz sea escuchada y que el Estado colombiano asuma su responsabilidad en la defensa de sus derechos fundamentales.
Mientras tanto, el miedo y la incertidumbre persisten en el Resguardo Piguambi Palangala, donde la vida de sus habitantes sigue en peligro ante la inacción gubernamental.

