El asbesto, conocido también como amianto, fue utilizado durante décadas en materiales de construcción, techos, tuberías, frenos y diferentes productos industriales debido a su resistencia al calor y a la corrosión. Sin embargo, detrás de esas propiedades existe un riesgo para la salud que la ciencia ha demostrado claramente: todas las formas de asbesto son cancerígenas para los seres humanos.
¿Por qué el asbesto puede producir cáncer?
El principal peligro aparece cuando los materiales que contienen asbesto se deterioran, rompen, cortan o manipulan de manera inadecuada. En esas circunstancias pueden liberar fibras microscópicas al aire.
Cuando una persona respira esas fibras, algunas pueden llegar profundamente hasta los pulmones. El organismo tiene dificultades para eliminarlas y, con el tiempo, pueden provocar inflamación y daños celulares. Estos procesos están relacionados con la aparición de diferentes enfermedades, incluido el cáncer.
Por eso, el riesgo no debe medirse solamente por haber estado cerca de un material que contiene asbesto, sino también por las condiciones, intensidad y duración de la exposición.
¿Qué tipos de cáncer puede causar?
La evidencia científica relaciona la exposición al asbesto principalmente con el cáncer de pulmón y el mesotelioma, un tumor poco frecuente que puede afectar el revestimiento de los pulmones y otras cavidades. También existe evidencia de asociación con cáncer de laringe y ovario.
Además, la exposición puede producir asbestosis, una enfermedad respiratoria crónica caracterizada por fibrosis pulmonar.
Pero hay otro elemento que aumenta especialmente la preocupación: el cigarrillo. La OMS advierte que fumar y estar expuesto al asbesto incrementa considerablemente el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.
Un peligro que puede aparecer muchos años después
Uno de los mayores problemas del asbesto es que sus consecuencias pueden tardar décadas en manifestarse. Una persona pudo haber estado expuesta durante su vida laboral y desarrollar una enfermedad mucho tiempo después.
Por esta razón, trabajadores de construcción, demolición, mantenimiento, fabricación industrial y personas que manipulan materiales antiguos pueden encontrarse entre los grupos con mayor riesgo de exposición.
La prevención sigue siendo fundamental
La mejor estrategia consiste en evitar la liberación y respiración de fibras de asbesto. No se recomienda romper, cortar, lijar o retirar por cuenta propia materiales sospechosos, especialmente en edificaciones antiguas.
En Colombia, además, el uso del asbesto fue prohibido mediante legislación nacional, aunque los materiales instalados anteriormente pueden continuar presentes y requieren manejo responsable.
La conclusión es clara: el asbesto sí puede producir cáncer y representa un riesgo comprobado para la salud. La prevención, la identificación adecuada de los materiales y el manejo profesional de aquellos que puedan contenerlo son fundamentales para reducir la exposición.




