Un nuevo hecho de inseguridad que genera preocupación entre los habitantes de las zonas rurales de Cundinamarca se registró el 14 de enero de 2026 en el municipio de Zipacón, donde una familia campesina fue víctima de un violento asalto a mano armada perpetrado por delincuentes que ingresaron a la finca donde residían, evento que pone de manifiesto la creciente problemática de seguridad que enfrentan las comunidades rurales del departamento, frecuentemente alejadas de los cascos urbanos y con menor presencia de autoridades policiales.
Según el relato de las víctimas y los reportes preliminares de las autoridades locales, el asalto ocurrió en horas de la noche en una vivienda rural ubicada en una de las veredas más apartadas del municipio, donde un grupo de al menos tres delincuentes armados ingresó sorpresivamente a la propiedad aprovechando la oscuridad y el aislamiento del lugar. Los antisociales, quienes al parecer conocían previamente la zona y habían identificado a sus víctimas, sometieron bajo amenazas con armas de fuego a los integrantes de la familia, quienes se encontraban descansando al interior de su vivienda.
Durante el asalto, que se prolongó por espacio de aproximadamente 30 minutos según testimonio de los afectados, los delincuentes sustrajeron dinero en efectivo, electrodomésticos, herramientas de trabajo agrícola, teléfonos celulares y otros elementos de valor que se encontraban en la residencia. Afortunadamente, y pese a la violencia del procedimiento criminal, ninguno de los miembros de la familia resultó físicamente lesionado, aunque sí quedaron con afectaciones psicológicas derivadas del trauma de haber sido víctimas de este tipo de delito.
Las autoridades municipales de Zipacón, en coordinación con la Policía Nacional y organismos de investigación criminal, iniciaron inmediatamente las labores de inteligencia y búsqueda de los responsables, realizando operativos de patrullaje en las vías y caminos rurales de la región con el objetivo de dar con el paradero de los delincuentes y recuperar los elementos hurtados. Igualmente, se reforzó la presencia policial en las veredas circunvecinas para prevenir la ocurrencia de nuevos hechos similares que puedan afectar a otras familias campesinas.
Líderes comunitarios y representantes de las Juntas de Acción Comunal de la zona rural de Zipacón manifestaron su profunda preocupación por el incremento de este tipo de delitos en las áreas rurales del municipio y del departamento en general, señalando que las familias campesinas se sienten cada vez más vulnerables ante la acción de bandas delincuenciales que operan con aparente impunidad. Solicitaron a las autoridades departamentales y nacionales el fortalecimiento urgente del pie de fuerza policial en las zonas rurales, la implementación de sistemas de seguridad comunitaria y mayor presencia institucional que permita a las comunidades desarrollar sus actividades productivas y cotidianas con tranquilidad y sin temor.




