En el Centro de Reclusión de Menores Santo Ángel, en Pasto, se realizó el cierre del proyecto pedagógico ‘Artesanando’, una iniciativa que acercó a jóvenes vinculados al Sistema de Responsabilidad Penal al conocimiento y práctica del Barniz de Pasto, con el propósito de fortalecer su formación y brindarles nuevas herramientas para su proceso de reinserción social.
El proyecto nació en la sede Santo Ángel como una estrategia educativa dirigida a los jóvenes privados de la libertad. Su propuesta articula los procesos académicos con el aprendizaje de este oficio tradicional del suroccidente colombiano, permitiendo que ellos conozcan una manifestación cultural y, al mismo tiempo, desarrollen habilidades que pueden convertirse en una alternativa para su futuro.
Fortalecer
Uno de los componentes de ‘Artesanando’ fue la transversalización académica, mediante la cual los conocimientos adquiridos se relacionaron con el trabajo práctico desarrollado en el taller de Barniz de Pasto. De esta manera, el aprendizaje artístico se convirtió también en un espacio para fortalecer competencias personales y sociales.
“Estamos fortaleciendo los trabajos con el Barniz de Pasto, puesto que forma parte del patrimonio inmaterial de la humanidad. Buscamos resaltar las tradiciones del suroccidente”, explicó Corina Erazo Díaz, docente de la Institución Educativa Heraldo Romero Sánchez.
Confianza
Más allá del aprendizaje de la técnica, el proyecto buscó contribuir a la formación integral de los participantes. El proceso incluyó actividades relacionadas con el manejo de las emociones, la resolución pacífica de conflictos y el trabajo en equipo, con el objetivo de que los jóvenes reconocieran sus propias capacidades y encontraran nuevas formas de expresar sus pensamientos, emociones y experiencias.
En este sentido, el taller se convirtió en un espacio para fortalecer la confianza y descubrir habilidades que pueden ser aprovechadas en otros escenarios de su vida. A través de la elaboración de piezas, los participantes tuvieron la posibilidad de desarrollar su creatividad y valorar un saber tradicional propio de la región.
El proceso tuvo una duración de 15 días y contó con el acompañamiento del maestro José Félix Obando, quien orientó a los jóvenes en el acercamiento a esta manifestación artesanal.
Durante el cierre se destacó la participación activa de los estudiantes, quienes, de acuerdo con los responsables del proyecto, asumieron el proceso con compromiso, entusiasmo y disposición para aprender.

