El reconocido artista colombiano Maquiamelo inaugura la exposición “Gratitud” en el Museo Palacio Vergara, una muestra que ha despertado gran interés del público y del circuito cultural chileno. La exposición, curada por el crítico de arte Ernesto Muñoz, reúne una serie de esculturas y obras que invitan a reflexionar sobre el valor de la gratitud y la importancia de las pequeñas cosas de la vida.
La ceremonia de apertura contó con el auspicio de la alcaldesa de Viña del Mar, Macarena Ripamonti, y reunió a más de un centenar de personalidades del ámbito cultural y diplomático. Entre los asistentes destacaron la cónsul de Colombia en Chile, Gloria Acevedo; el crítico de arte Henry Serrano, director de AICA y de la Bienal de Viña; así como las escultoras Hilda Rochna y Alicia Larraín.
De acuerdo con el crítico de arte chileno, Ernesto Muñoz, es la primera exposición de un artista colombiano en el museo de Viña del Mar y hasta ahora la receptividad de los visitantes ha sido positiva.
“Este año vamos a tener 6 exposiciones transitorias en el museo. Recibimos alrededor de 150.000 visitantes al año, entre ellos muchos colegios de la ciudad y de la región. También nos visitan numerosos extranjeros”, señaló.
La muestra ha despertado un notable interés entre el público local y los visitantes extranjeros. Según el director del museo, Claudio Vergara, la exposición ha tenido una excelente acogida, con asistentes que incluyen turistas, estudiantes y ciudadanos provenientes de distintas ciudades de Chile y también de Colombia, especialmente de Bogotá y Medellín.
“Uno de los aspectos que más comentamos el día de la inauguración fue el color que Maquiamelo imprime en sus obras. Es un color profundamente colombiano, lleno de vida y de identidad”, señaló el directivo.
La exposición permanecerá abierta al público hasta finales de mayo y la entrada es gratuita, ya que el museo pertenece a la municipalidad de la ciudad.
Entre lo clásico y lo contemporáneo
Vergara expresó su entusiasmo por la muestra y señaló que el recinto espera recibir cerca de 20.000 visitantes durante el periodo de exhibición. Según explicó, uno de los aspectos más interesantes de la exposición es el diálogo visual que se genera entre las esculturas contemporáneas de Maquiamelo y la colección histórica del museo, que incluye obras de maestros como Joaquín Sorolla.
Entre las piezas más comentadas de la exposición destacan los bronces de Maquiamelo, que se han convertido en las obras más fotografiadas por los visitantes.
Otro de los puntos de atracción ha sido el conjunto de obras dedicadas al cineasta japonés Hayao Miyazaki, que ha logrado convocar a un público joven y a comunidades de fanáticos del anime. La presencia de estos visitantes marca un hecho poco habitual en la historia del museo, tradicionalmente asociado a públicos más académicos.
Maquiamelo es actualmente uno de los artistas colombianos con mayor proyección internacional. El escultor es representado por la galería Rosenbaum Contemporary, en Palm Beach, donde recientemente realizó la monumental escultura “Glitch Dog”, una obra de seis metros comisionada en el marco de Art Palm Beach a inicios de este año.
En el 2017 expuso en el Centro cultural estación Mapocho, ese mismo año estuvo en Telefónica en Santiago de Chile. Adicionalmente, este año ha exhibido en el Arte al Límite, en Viña del Mar.
Hacia la Bienal de Valparaíso
En paralelo, la obra de Maquiamelo ha comenzado a llamar la atención de curadores internacionales. El artista está confirmado para la Bienal Internacional de Artes de Valparaíso, uno de los encuentros de arte contemporáneo más importantes de la región.
De acuerdo con el curador Henry Serrano, la organización aspira a contar con una delegación de tres artistas colombianos contemporáneos, entre los cuales figura Maquiamelo.
“Evaluamos principalmente tres criterios: que el artista tenga una trayectoria consolidada —en este caso de más de veinte años—, que cuente con reconocimiento internacional y que su obra refleje la identidad de su país de origen”, explicó Serrano.
El tema central de la próxima edición de la bienal, que se celebrará, entre los meses de octubre, noviembre y diciembre, será “el derecho a la ciudad”, una reflexión artística sobre el espacio urbano como escenario de creación, participación y transformación cultural.




