Funcionarios vinculados a la ONU fueron arrestados en Afganistán por no cumplir con las estrictas normas impuestas por el régimen talibán sobre la apariencia personal masculina, específicamente la longitud de la barba.
Desde su regreso al poder tras la retirada internacional en 2021, el Talibanes ha implementado una serie de reglas basadas en su interpretación de la ley islámica. Entre ellas, se exige que los hombres mantengan una barba cuyo tamaño supere el ancho de su puño, una medida que ha generado controversia tanto dentro como fuera del país.
Según reportes, los funcionarios detenidos no cumplían con este requisito, lo que llevó a su arresto por parte de autoridades locales. Este tipo de medidas forma parte de una política más amplia de control social que incluye restricciones en vestimenta, comportamiento y libertades individuales.
La ONU expresó preocupación por estos hechos, señalando que afectan directamente a trabajadores humanitarios y podrían dificultar la continuidad de misiones internacionales en el país. Asimismo, organizaciones de derechos humanos han denunciado que estas normas vulneran libertades básicas y generan un ambiente de temor entre la población.
Expertos consideran que estas acciones reflejan el endurecimiento del régimen talibán y su intención de reforzar normas culturales y religiosas estrictas, incluso en contextos laborales internacionales.
El caso ha generado reacciones en la comunidad internacional, que sigue de cerca la situación en Afganistán y el impacto de estas políticas en la estabilidad y cooperación global.




