Equipo oficial listo para la batalla en todas las categorías.
Con una nómina definida y altas expectativas, el Team Boyacá Es Para Vivirla se declara listo para afrontar uno de los retos más exigentes del calendario ciclístico nacional: la Clásica de Anapoima 2026. La escuadra confirmó un total de 21 corredores que competirán en las categorías Sub-23, damas y juvenil, en una prueba que no da margen de error y que pone a prueba la resistencia, la estrategia y el carácter de cada pedalista. La competencia, que se disputará del 7 al 10 de abril, estará compuesta por cuatro etapas de alta exigencia. Todo iniciará con un prólogo de 4.5 kilómetros, que marcará las primeras diferencias, seguido por una jornada de media y alta montaña entre Anapoima, Viotá y La Mesa. Sin embargo, el punto crítico será la etapa reina con llegada al Alto de la Cabra, un ascenso que históricamente ha definido la clasificación general. Finalmente, la carrera se cerrará con una contrarreloj individual de 25 kilómetros entre Tocaima y Anapoima, donde cada segundo será determinante.
El equipo llega respaldado por un proceso sólido, con preparación física enfocada en la resistencia y la adaptación a condiciones extremas, especialmente por las altas temperaturas que caracterizan esta competencia. Los técnicos han sido claros: esta carrera no solo será una lucha por resultados, sino una medición real del nivel competitivo frente a escuadras de alto rendimiento. En la categoría femenina, nombres como Catalina Rosas y Lesly Aguirre generan expectativa tras sus recientes actuaciones a nivel nacional. Ambas corredoras han demostrado capacidad para responder en terrenos exigentes y buscarán protagonismo en cada etapa. Por su parte, en el bloque Sub-23, corredores como Anderson Castro, Juan Estupiñán y David Riaño asumen la responsabilidad de liderar al equipo frente a rivales de peso. El equipo juvenil también llega con ambición, destacándose Andrés Pedraza como una de las cartas fuertes, acompañado de un grupo que ha mostrado evolución en competencias previas. Para ellos, esta carrera representa una vitrina clave para consolidarse y proyectarse en el ciclismo de alto nivel.
Desde el cuerpo técnico, el mensaje es claro: competir con inteligencia, aprovechar cada terreno y no dar ventajas. La Clásica de Anapoima es conocida por su dureza, pero también por premiar a quienes arriesgan y saben leer la carrera.
Más allá de los nombres y las estrategias, lo que está en juego es el posicionamiento del equipo en el ciclismo nacional. Esta competencia servirá como termómetro para medir el trabajo realizado y proyectar lo que viene en la temporada. La carretera hablará. El calor, la montaña y el cronómetro no perdonan. Y en medio de ese escenario, 21 corredores salen con un objetivo: resistir, atacar y demostrar que están listos para pelear entre los mejores.




