La Arquidiócesis de Bogotá admitió públicamente que no adelantó ninguna investigación interna frente a una denuncia de abuso sexual contra el fallecido cardenal Pedro Rubiano Sáenz, un caso que ha generado fuerte controversia en Colombia y reavivado el debate sobre el manejo de denuncias dentro de la Iglesia católica.
La denuncia: un testimonio que tardó décadas en salir a la luz
El caso gira en torno al testimonio de un hombre identificado como “Andrés”, quien asegura haber sido víctima de abusos sexuales por parte de Rubiano cuando tenía alrededor de 14 o 15 años, en la década de los 80. Según su relato, los hechos ocurrieron en un contexto de vulnerabilidad, tras haber sido acogido por miembros de la Iglesia en Bogotá.
El denunciante afirma que durante años intentó hacer visible su caso. Inicialmente lo expuso en 2020 ante autoridades eclesiásticas en Roma, sin obtener respuesta. Posteriormente, en 2021, presentó formalmente la denuncia ante la Arquidiócesis de Bogotá, aprovechando la creación de la Oficina para el Buen Trato.
La respuesta de la Iglesia: no hubo investigación
En una respuesta oficial enviada al diario El País, la Arquidiócesis reconoció que no abrió ningún proceso canónico interno contra Rubiano. La principal razón que expuso fue que, para el momento de la denuncia, el cardenal ya presentaba un deterioro en sus facultades mentales, lo que —según la institución— impedía garantizar su derecho a la defensa dentro de un proceso eclesiástico.
Además, la decisión habría sido consultada con instancias del Vaticano, lo que le dio respaldo institucional a la determinación.
La Arquidiócesis aseguró que sí brindó acompañamiento psicológico y espiritual al denunciante, y que remitió el caso a la Fiscalía General de la Nación para que fuera investigado por la justicia ordinaria. Sin embargo, el propio denunciante ha señalado que no hubo avances reales, e incluso tuvo que interponer acciones legales al no recibir respuesta.
Un caso dentro de una investigación más amplia
Este caso no es aislado. Hace parte de un informe más amplio elaborado por el diario El País, que recopila testimonios de abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia en América Latina. En ese dossier, Colombia aparece como uno de los países con mayor número de denuncias.
La investigación periodística ha documentado decenas de casos en el país, muchos de ellos sin respuesta efectiva por parte de las autoridades eclesiásticas, lo que ha evidenciado patrones de silencio institucional y posibles encubrimientos.
Críticas y cuestionamientos
El hecho de que no se haya iniciado una তদন্তigación interna ha generado críticas desde distintos sectores. Para expertos y víctimas, el argumento del deterioro mental no debería impedir el esclarecimiento de los hechos, al menos desde el punto de vista de la verdad histórica y la reparación simbólica.
El denunciante también ha cuestionado inconsistencias en la respuesta de la Arquidiócesis, señalando que su caso quedó prácticamente sin seguimiento tras haber entregado pruebas y testimonios detallados.
Un legado en entredicho
Pedro Rubiano Sáenz fue una de las figuras más influyentes de la Iglesia católica en Colombia durante décadas. Se desempeñó como arzobispo de Bogotá y tuvo un papel clave en procesos sociales y políticos del país. Falleció en 2024 sin haber enfrentado una investigación formal por estas denuncias.
Hoy, este caso pone en entredicho no solo su legado, sino también la capacidad de la Iglesia para responder con transparencia y justicia ante denuncias de abuso sexual.




