Arnold Vosloo no se convirtió en un hablante de egipcio antiguo (que es una lengua muerta y cuya pronunciación exacta sigue siendo objeto de debate académico), pero que trabajó intensamente con un egiptólogo de la Universidad de California (UCLA) contratado por la producción para hablarlo lo mejor posible.El experto transcribió los diálogos del guion a una aproximación fonética de cómo se cree que sonaba el idioma. Vosloo tuvo que memorizar sus líneas como sonidos puros para que sonaran naturales y fluidos, no como alguien leyendo un libro de texto.El actor también ha comentado en entrevistas que el mayor reto no fue la gramática, sino los sonidos guturales. El egipcio antiguo tiene sonidos que no existen en el inglés ni en su afrikáans natal. Pasó semanas repitiendo las mismas frases para que los diálogos con Anck-su-namun no parecieran «balbuceos», sino una conversación real entre amantes.A diferencia de otras películas donde se inventan lenguajes (como el Klingon o el Élfico), las frases que dice Vosloo en The Mummy intentan ser traducciones reales. Por ejemplo, cuando dice algo como «¡Cállate!» o invoca a los dioses, las palabras están basadas en textos jeroglíficos auténticos.Algo que pocas cintas pueden presumir y un trabajo que hasta el día de hoy sigue siendo de culto.





