La remontada más grande de Argentina en una Copa del Mundo desde el Maracanazo de 1990
Los que vivieron esa noche en el Hard Rock Stadium de Miami no podrán olvidarla. Argentina 0-2 abajo ante Egipto en el minuto 41, con Messi invisible, la defensa rota y la eliminación más dolorosa de la era Scaloni a dos minutos de consumarse. En Argentina, el país se dividió entre los que apagaron el televisor y los que se quedaron rezando un milagro que ningún análisis futbolístico podía justificar. Y sin embargo ocurrió, de la manera más dramática posible: tres goles en 22 minutos que invirtieron por completo un marcador que parecía inamovible y que convirtieron una noche de derrota en una de las más gloriosas de la historia reciente de la Albiceleste.
Los paralelismos con la generación dorada no se hicieron esperar: en Italia 1990, Argentina también sobrevivió al borde del abismo con remontadas improbables que la llevaron hasta la final. Esta Albiceleste tiene un ADN similar al de aquella generación de Maradona, no por el estilo de juego sino por la capacidad de resistir cuando todo está en contra y encontrar en los peores momentos la mejor versión colectiva. Messi llorando de rodillas al pitido final, Romero levantando el puño al cielo y Enzo Fernández corriendo hacia la tribuna con los brazos abiertos son imágenes que ya circulan por todo el mundo como símbolo de lo que significa el fútbol argentino: un equipo que nunca muere hasta que el árbitro pita el final.



