El partido entre Junior y Deportivo Cali terminó caliente, pero no solo por el resultado. El foco se lo llevó el arbitraje, en una noche que dejó decisiones difíciles de explicar y que ya desataron un nuevo escándalo en el fútbol colombiano.
El gran protagonista fue el árbitro José Ortiz, quien quedó en el centro de la polémica tras una jugada puntual que cambió el rumbo del partido: Jermein Peña, defensor de Junior, recibió dos tarjetas amarillas… pero nunca fue expulsado. Sí, dos amonestaciones en el mismo juego sin la consecuente roja, en una situación que generó desconcierto inmediato en jugadores, cuerpo técnico y aficionados.
La acción, que debió terminar con Junior jugando con diez hombres, no pasó inadvertida y causó fuerte polémica en el campo de juego. Ni Ortiz ni sus asistentes corrigieron el error en el momento, lo que permitió que Peña continuara en el campo en un hecho que va en contra de una de las reglas más básicas del juego.
La polémica no había empezado ahí. El VAR, a cargo de Keiner Jiménez, llamó a Ortiz al minuto 20 para revisar un supuesto penalti de Jannenson Sarmiento, por una mano que, al menos, es dudosa. Para fortuna del Junior, el cobro de Avilés Hurtado se fue por encima de la portería.
Lo ocurrido vuelve a poner bajo la lupa el nivel del arbitraje en el fútbol colombiano, un tema recurrente fecha tras fecha. No es la primera vez que José Ortiz queda envuelto en controversias, y este nuevo capítulo refuerza la percepción de falta de consistencia en decisiones determinantes.




