Fe y promesas políticas: El baño de masas de Abelardo de la Espriella en Las Lajas
Menos de una semana después de coronarse como el próximo presidente de los colombianos, Abelardo de la Espriella cambió los tarimas de campaña por el imponente altar de piedra del Santuario de Las Lajas. No fue una visita fortuita; fue el cumplimiento de una promesa a la Virgen del Rosario y el inicio de una serie de visitas a templos católicos de todo el país tras su victoria en las urnas.
La atmósfera en la basílica mezcló la solemnidad religiosa con el fervor político. Entre rezos del Santo Rosario liderados por los párrocos locales —quienes pidieron por un gobierno cimentado en la justicia y el bien común—, De la Espriella y su esposa compartieron con cientos de seguidores que colmaron el lugar. Conmovido por el recibimiento en el sur del país, el mandatario electo prometió que su concepto de la «patria milagro» se sentirá con fuerza en la región, asegurando que devolverá a Nariño a un lugar de grandeza histórica.

