Jaime Goyes Andrade

Aprender a valorar

“Un padre económicamente acomodado, queriendo que su hijo supiera lo que es ser pobre, lo llevó para que pasara un par de días en el monte con una familia campesina. Pasaron tres días y dos noches en su vivienda del campo.

En el automóvil, retornando a la ciudad, el padre preguntó a su hijo: ¿Qué te pareció la experiencia? Buena, contestó el hijo con la mirada puesta a la distancia.

Y ¿qué aprendiste?, insistió el padre.  El hijo contestó: Que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro.

Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos, y otras bellezas.

Que nosotros importamos linternas del oriente para alumbrar nuestro jardín, mientras que ellos se alumbran con las estrellas y la luna. 

Nuestro patio llega hasta la cerca y el de ellos llega al horizonte.

Que nosotros compramos nuestra comida, mientras ellos siembran y cosechan.

Nosotros oímos música, ellos escuchan una perpetua sinfonía de pájaros, pericos, ranas, sapos, cucarrones y otros animalitos.

Nosotros cocinamos en estufa, ellos todo lo que comen tiene ese glorioso sabor del fogón de leña. Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas, ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos.

Nosotros vivimos conectados al celular, videojuegos, a la computadora, al televisor, ellos, en cambio, están conectados a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del monte, a los animales, a sus siembras, a su familia, sobre todo a Dios.

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El padre quedó impactado por la profundidad de su primogénito y entonces el hijo terminó:

¡Gracias papá, por haberme enseñado lo pobres que somos!

Cada día estamos más pobres de espíritu y de apreciación por la naturaleza. Nos preocupamos por tener, tener, tener y más tener en vez de preocuparnos por ser”.

Este bonito cuento me llegó a mi email, desconozco al autor del texto, el cual nos enseña sobre muchos valores que tenemos cerca pero que a veces no los vemos por estar pensando siempre en lo material.

Por esto debemos enseñarles a nuestros hijos lo maravilloso que es el mundo y que antes que las cosas materiales, lo más importante de un ser humano es amar a la naturaleza, los animales y nosotros mismos.

Email: goyesandrade@gmail.com