Durante la filmación de Apocalypto, Mel Gibson reveló uno de los momentos más peligrosos: la escena en la que un jaguar negro persigue al protagonista no fue creada con CGI ni efectos especiales. Era un felino real en pantalla.El actor (Rudy Youngblood) se jugó la vida para lograr lo que Gibson quería: autenticidad absoluta. «La gente pensaba que esa cosa no estaba en la toma, que lo habíamos puesto después. Pero en realidad estaba persiguiendo al tipo», explicó el director.Esta secuencia quedó grabada como una de las más intensas y arriesgadas del cine moderno.





