En la vereda La Esperanza, zona rural de Tunja, la comunidad denuncia una crítica situación por las constantes fallas en el servicio de energía eléctrica, que, según afirman, se ha prolongado durante cerca de siete u ocho años sin una solución efectiva. Los habitantes aseguran que no se trata de interrupciones ocasionales, sino de apagones recurrentes que pueden durar horas e incluso extenderse por ocho o nueve días consecutivos.
La problemática va más allá de la incomodidad cotidiana. En la vereda residen personas que dependen de equipos médicos como el oxígeno, lo que convierte cada corte de energía en una situación de riesgo. De acuerdo con los testimonios, en varias ocasiones han tenido que trasladar a estos pacientes hasta centros hospitalarios para garantizar su atención, debido a la falta de electricidad en sus hogares.
A esto se suman las pérdidas económicas que han sufrido las familias, ya que los constantes cambios de voltaje han provocado daños en electrodomésticos como neveras, lavadoras y pequeños aparatos eléctricos. Los residentes explican que incluso al intentar utilizar equipos básicos como licuadoras o máquinas de afeitar, estos se apagan de manera repentina por la inestabilidad del servicio.
Por su parte, Simón Medina, presidente de la Junta de Acción Comunal de este sector, hace un llamado urgente a la empresa prestadora y a las autoridades competentes para que atiendan esta situación, pues consideran que no es justo pagar mensualmente por un servicio que no se presta de manera eficiente. Exigen soluciones de fondo que garanticen un suministro continuo, seguro y de calidad para todos los habitantes de la vereda.



