
La ampliación de la Autopista Norte en Bogotá recibió la licencia ambiental que permitirá iniciar uno de los proyectos de infraestructura vial más importantes para la movilidad del norte de la capital y su conexión con municipios de la Sabana. La autorización fue otorgada por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) tras un proceso de evaluación técnica y ambiental del proyecto conocido como Accesos Norte Fase II.
La obra contempla la intervención del tramo comprendido entre las calles 191 y 245, con una ampliación cercana a 5,8 kilómetros, con el objetivo de mejorar la capacidad del corredor y facilitar el tránsito entre Bogotá y municipios cercanos como Chía y Cajicá.
Una autopista con más carriles y transporte público
El proyecto prevé ampliar la vía hasta 12 carriles en total, es decir, seis por cada sentido, lo que permitirá aumentar la capacidad del corredor vial. Además, incluirá un carril exclusivo para el sistema TransMilenio, con el propósito de fortalecer el transporte público y reducir los tiempos de desplazamiento en el norte de la ciudad.
La iniciativa también contempla infraestructura complementaria como ciclorrutas, andenes, puentes peatonales y nuevos puentes vehiculares, con el fin de mejorar la seguridad vial y promover formas de movilidad sostenible.
Protección ambiental y medidas ecológicas
Uno de los aspectos clave de la licencia ambiental es la implementación de medidas estrictas para proteger ecosistemas estratégicos ubicados en el área del proyecto. Entre ellos se encuentran los humedales Torca–Guaymaral y la Reserva Thomas van der Hammen, zonas de alto valor ambiental en el norte de Bogotá.
La obra deberá incorporar infraestructura verde, sistemas de manejo de aguas y pasos para fauna, con el fin de garantizar la conectividad ecológica y evitar afectaciones al flujo hídrico de la zona. Estas medidas buscan corregir problemas históricos, como inundaciones recurrentes y fragmentación de ecosistemas.
Una obra clave para la movilidad regional
La ampliación de la Autopista Norte busca solucionar uno de los principales cuellos de botella de movilidad en Bogotá. Actualmente, este corredor soporta cientos de miles de viajes diarios y se convierte en una de las principales conexiones entre la capital y los municipios del norte de Cundinamarca.
Con la licencia ambiental ya otorgada, la concesionaria encargada del proyecto podrá avanzar hacia la fase de construcción, siempre cumpliendo las condiciones ambientales y técnicas establecidas por las autoridades. La obra hace parte de los planes de modernización vial para mejorar la movilidad y la competitividad de la región.




