AMAYA INCUMPLE ARREGLO DE VÍAS 

Promesas millonarias siguen sin obras mientras crece el riesgo.

Una grave situación tiene en alerta a la comunidad del occidente de Boyacá, especialmente en el sector de Paunita, en el municipio de Muzo, donde la vía principal que conecta con Chiquinquirá se encuentra al borde del colapso tras los recientes derrumbes provocados por las fuertes lluvias. La emergencia, registrada en plena Semana Santa, ha dejado el corredor reducido prácticamente a un solo carril, poniendo en riesgo a transportadores, estudiantes y habitantes que dependen diariamente de esta ruta. El punto más crítico se ubica frente al colegio de Paunita, donde el terreno ha comenzado a ceder de manera alarmante. Grietas visibles, deslizamientos constantes y acumulación de agua evidencian un deterioro acelerado que podría terminar en el cierre total de la vía. A pesar de la magnitud del problema, la comunidad denuncia que no hay presencia de maquinaria ni intervención inmediata por parte de las autoridades departamentales.

La indignación crece entre los habitantes, quienes señalan directamente al gobernador Carlos Andrés Amaya por el abandono de esta vía, considerada clave para la movilidad y la economía de la región. Según los testimonios, durante su campaña y en múltiples intervenciones públicas, el mandatario prometió inversiones millonarias para la pavimentación y mantenimiento de los tramos que conectan Buenavista, Cantino, Coper y Muzo. Incluso se habló de recursos cercanos a los 98 mil millones de pesos para estas obras. Sin embargo, hoy la realidad contrasta con los anuncios. La comunidad asegura que las promesas no se han materializado y que, por el contrario, la vía presenta un deterioro progresivo que obliga a conductores y transportadores a intervenir por cuenta propia. En varios puntos, son los mismos ciudadanos quienes, con herramientas básicas y recursos propios, intentan habilitar el paso ante la ausencia del Estado.

El problema no solo afecta la movilidad, sino que también pone en riesgo la seguridad de quienes transitan por la zona. Se han reportado accidentes, volcamientos y dificultades para el transporte de productos agrícolas, lo que impacta directamente la economía local. Además, el aislamiento parcial de algunas comunidades incrementa la preocupación por el acceso a servicios básicos. El llamado de la comunidad es contundente: exigen acciones inmediatas y soluciones reales. Señalan que esta vía es de carácter departamental, por lo que la responsabilidad recae directamente en la Gobernación de Boyacá. La falta de intervención, advierten, podría desencadenar una emergencia mayor si no se actúa a tiempo.

Mientras tanto, la incertidumbre crece y el riesgo aumenta con cada lluvia. La situación deja en evidencia una problemática que va más allá de un derrumbe: es el reflejo de una comunidad que se siente olvidada, mientras espera que las promesas se conviertan en hechos antes de que la vía desaparezca por completo.

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