La expedición del Decreto 1474 por parte del Ministerio de Hacienda encendió las alarmas en la Gobernación de Antioquia, tras establecer un aumento significativo en los impuestos a los licores bajo el amparo de la emergencia económica. La medida, orientada a cubrir el déficit del Presupuesto General de la Nación para 2026, tendría efectos inmediatos en los consumidores y en las finanzas de la Fábrica de Licores de Antioquia (FLA), que proyecta pérdidas superiores a los $40.000 millones anuales. El gobernador Andrés Julián Rendón advirtió que “todo el crecimiento de la FLA quedará en manos del Gobierno Nacional” y alertó sobre un posible aumento del licor adulterado.
Desde el 1 de enero, los precios en tiendas, bares y estancos del departamento comenzaron a reflejar el impacto del nuevo esquema tributario. El decreto elevó el IVA de los licores fuertes —como aguardiente, ron, whisky y brandy— del 5% al 19%, y además ajustó el impuesto al consumo, que ahora equivale al 30% del valor total de cada botella. El resultado es un incremento considerable en el precio final para el consumidor.
Por ejemplo, una botella de Aguardiente Antioqueño de 750 mililitros, que hoy ronda los $50.000, podría llegar a costar cerca de $63.000. Según la FLA, la carga impositiva por unidad pasará de $17.500 a aproximadamente $33.000, un aumento cercano al 50%. El Ron Medellín tendría un alza del 48%, mientras que una botella de whisky que actualmente se vende en $63.980 podría alcanzar los $94.690.
El gerente de la FLA, Esteban Ramos, calificó el nuevo escenario como una presión fiscal que podría llegar al 90%, algo que considera inviable para la industria licorera. A su juicio, el encarecimiento del producto legal no solo compromete la estabilidad financiera de la principal empresa del departamento, sino que también abre la puerta al crecimiento del contrabando y del licor adulterado. “El impacto sobre la salud pública puede ser grave”, advirtió, al señalar que los altos precios favorecen la expansión de las redes ilegales y afectan, de paso, los ingresos territoriales.
Desde la empresa también se cuestiona que el Gobierno Nacional esté centralizando recursos que históricamente han pertenecido a las regiones. Los impuestos a los licores han sido una fuente clave para financiar salud y educación, pero con el nuevo modelo esos dineros pasarán a engrosar el presupuesto nacional para cubrir gastos centrales.
Cuestionamientos a la autonomía regional
El gobernador Andrés Julián Rendón se sumó a las críticas y aseguró que el decreto representa una vulneración directa a la autonomía territorial. En su análisis, Antioquia dejará de recibir más de $40.000 millones al año provenientes de la FLA, ya que el Ejecutivo nacional absorberá el crecimiento del recaudo.
Rendón sostuvo que la medida no solo interfiere en el manejo financiero del departamento, sino que también genera un fuerte aumento del gasto. Explicó que muchas obligaciones del Estado están indexadas al salario mínimo —que también tuvo un incremento significativo—, lo que disparará los costos de funcionamiento, las pensiones y la nómina de la Gobernación.
Programas sociales también podrían verse afectados. El mandatario departamental señaló que los planes de vivienda de interés social, calculados en salarios mínimos, se encarecerán, y que iniciativas de formalización laboral para mujeres en situación de pobreza extrema perderán cobertura debido al aumento en los aportes a la seguridad social.
Ante este panorama, Rendón espera que la Corte Constitucional revise el decreto de emergencia y frene lo que considera un golpe directo al modelo económico regional.
Preocupación en bares y restaurantes
El sector del entretenimiento tampoco ocultó su inquietud. Juan Pablo Valenzuela, presidente de Asobares Antioquia, afirmó que el incremento en los precios de los licores podría ser determinante para la supervivencia de muchos establecimientos, ya afectados por los cambios en la legislación laboral.
Según el gremio, el adelanto de la jornada nocturna y el aumento del salario mínimo podrían elevar los costos laborales en cerca de un 45%. Si a esto se suma un encarecimiento de los licores de hasta un 30%, la formalización del empleo se vuelve prácticamente imposible. En el departamento, Asobares agrupa alrededor de 450 negocios, de los cuales el 97% son micro, pequeñas y medianas empresas que enfrentan un alto riesgo de cierre o informalidad en 2026.
Preguntas clave sobre la medida
¿Cómo cambió el IVA a los licores con el nuevo decreto?
Con la declaratoria de emergencia económica, el IVA a los licores destilados pasó del 5% al 19%. Este aumento, sumado al impuesto al consumo, incrementa de forma sustancial la carga tributaria.
¿Qué bebidas se encarecen desde enero de 2026?
El ajuste afecta al aguardiente, ron, whisky y brandy. En algunos casos, como el Aguardiente Antioqueño, el aumento en impuestos por botella alcanza el 50%, y en el Ron Medellín llega al 48%.¿Por qué Antioquia proyecta pérdidas por $40.000 millones?
Porque el nuevo esquema centraliza el recaudo del IVA y parte del impuesto al consumo, lo que impide que el crecimiento de las ventas de la FLA se traduzca en mayores recursos para salud y educación del departamento, afectando directamente la autonomía regional.

