Montero fue el héroe de Rancagua y su llegada a Boca ya se justificó con una actuación providencial
Álvaro Montero vivió su noche más importante con la camiseta de Boca Juniors en el estadio El Teniente de Rancagua y demostró en el momento más crucial por qué Juan Román Riquelme invirtió alrededor de 4 millones de dólares para traerlo desde Vélez Sarsfield. El arquero colombiano de 31 años fue sólido durante los 90 minutos aguantando el empuje de un O’Higgins que dominó el partido y que tuvo ocasiones para ampliar el marcador, pero su momento estelar llegó en la tanda de penales cuando atajó el remate de Luis Pavez en el cuarto disparo chileno, una intervención decisiva que terminó siendo la diferencia entre la clasificación y la eliminación del Xeneize. Sin esa atajada de Montero Boca habría quedado fuera de la Copa Sudamericana ante un equipo chileno que fue claramente superior en el juego.
Lo que hace especialmente valioso el debut de Montero en esta instancia es que llegó directo del Mundial 2026 donde fue el tercer portero de la selección colombiana y se incorporó a Boca con muy poco tiempo de preparación, sin pretemporada completa con el equipo y en uno de los partidos más exigentes del calendario continental. El colombiano demostró la frialdad y la seguridad que los grandes arqueros muestran en los penales, transmitiendo calma al vestuario xeneize en el momento de mayor presión. Junto a Sebastián Villa forma la dupla colombiana que Boca incorporó para este segundo semestre y los dos compatriotas ya tienen en su haber una clasificación importante que en el caso del arquero llegó de la manera más heroica posible.




