Alvaro Montero atajó un penal vital en la copa sudamericana 

Montero se convirtió en héroe instantáneo y su atajada ante Pavez ya es el momento más importante de su carrera en Boca

La atajada de Álvaro Montero ante Luis Pavez en la tanda de penales del estadio El Teniente de Rancagua será recordada durante mucho tiempo en La Ribera como el momento exacto en que el arquero colombiano justificó cada peso que Boca Juniors invirtió para traerlo desde Vélez Sarsfield. Con el marcador 2-2 en los penales y la eliminación acechando, Montero leyó perfectamente la intención del jugador de O’Higgins, se lanzó hacia su derecha con decisión y atajó el remate que hubiera puesto al equipo chileno en posición de clasificar. Una intervención que en décimas de segundo cambió el rumbo de la serie y que desató la celebración del banco xeneize que sabía perfectamente lo que esa parada significaba para la continuidad de Boca en el torneo continental.

Lo que hace especialmente notable la actuación de Montero en esa tanda es el contexto personal que la rodea: llegó a Boca directamente del Mundial 2026 con Colombia donde fue tercer portero, sin pretemporada completa con el equipo y con apenas días de entrenamiento antes de enfrentar uno de los partidos más importantes del semestre. Sin embargo la frialdad que mostró en los penales no fue la de un arquero nervioso en su debut sino la de un portero con personalidad y temple que en el momento de mayor presión encontró su mejor versión. Para Montero esa atajada es el mejor comienzo posible de su segundo ciclo en el fútbol argentino y para Boca es la confirmación de que el fichaje del colombiano fue exactamente la decisión correcta en el arco del Xeneize para este segundo semestre.

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