En el marco de las acciones operativas que viene adelantando la Policía Nacional para contrarrestar el accionar de estructuras criminales en el municipio de Tumaco, Nariño, se desarrolló una diligencia de allanamiento en la zona rural que dejó importantes resultados en materia de seguridad y lucha contra el crimen organizado.
El operativo fue ejecutado por uniformados adscritos a la Seccional de Protección y Servicios Especiales (SEPRO), quienes, en coordinación con la Fiscalía General de la Nación, intervinieron un inmueble ubicado en el corregimiento de Chilvi, una zona estratégicamente identificada por las autoridades como de injerencia del grupo armado organizado residual “Iván Ríos”, una de las estructuras disidentes de las antiguas FARC que opera en la región.
Sustancias ilegales
Durante el allanamiento, los uniformados lograron la captura en flagrancia de un hombre identificado preliminarmente como Jhon Quiñónez, quien fue sorprendido en posesión de armamento y sustancias ilegales. De acuerdo con el reporte oficial, al interior del inmueble fueron incautadas una escopeta calibre 16 milímetros, una pistola calibre 22 milímetros, así como 500 dosis de marihuana listas para su distribución. Este resultado representa un avance significativo en el esfuerzo institucional por debilitar la operatividad de estas organizaciones criminales que continúan afectando la seguridad en el suroccidente colombiano.
Justicia
Las autoridades indicaron que el capturado deberá responder ante la justicia por los delitos de fabricación, tráfico o porte ilegal de armas de fuego y tráfico de estupefacientes. La Policía Nacional destacó que este tipo de acciones hacen parte de una estrategia integral que busca recuperar el control del territorio en zonas históricamente golpeadas por la violencia, el narcotráfico y la presencia de grupos armados ilegales. Asimismo, se reiteró que las operaciones seguirán desarrollándose en Tumaco y otros municipios del litoral Pacífico con el objetivo de garantizar la tranquilidad de la población civil y restablecer el orden en regiones afectadas por el conflicto y el crimen. La intervención en Chilvi también pone en evidencia la compleja situación de seguridad que enfrentan las comunidades rurales, muchas de las cuales permanecen bajo la presión o control de actores armados ilegales. A pesar de los riesgos, la institucionalidad avanza con determinación en el combate frontal contra las organizaciones que ponen en peligro la vida y los derechos de los habitantes del suroccidente del país.
