En medio de la creciente controversia por los hechos ocurridos en la cárcel de Itagüí y las tensiones alrededor de la política de “paz total”, se conoció que José Leonardo Muñoz Martínez, alias “Douglas”, fue trasladado desde ese centro penitenciario hacia un centro médico, mientras paralelamente la oficina del Alto Comisionado para la Paz ha sostenido reuniones con cabecillas vinculados al llamado “tarimazo”.
Traslado por razones de salud
De acuerdo con información confirmada por el Inpec y medios nacionales, alias “Douglas” lleva varios días fuera de la cárcel de Itagüí tras ser remitido inicialmente a una cita médica y posteriormente hospitalizado por complicaciones respiratorias.
Fuentes cercanas al caso señalan que el capo presenta un cuadro de neumonía asociado a enfermedades pulmonares preexistentes, lo que obligó su traslado bajo estricta custodia.
El Inpec ha confirmado que permanece en un centro médico, bajo vigilancia, mientras se evalúa su evolución clínica.
Este movimiento ocurre en un contexto particularmente sensible, ya que “Douglas” es considerado uno de los principales voceros de estructuras criminales en Medellín dentro de los diálogos de paz urbana impulsados por el Gobierno nacional.
El contexto: parranda ilegal y crisis en la mesa de paz
El traslado se produce semanas después del escándalo por una fiesta ilegal dentro de la cárcel de Itagüí, en la que participaron varios cabecillas conocidos por su rol en procesos de diálogo con el Estado.
Este episodio, junto con el antecedente del polémico “tarimazo” —evento en el que varios líderes criminales compartieron escenario público con el presidente—, generó fuertes cuestionamientos políticos y llevó a la suspensión de la mesa de conversaciones con estas estructuras.
Como respuesta, el Gobierno ordenó el traslado de varios reclusos de alto perfil a otras cárceles del país; sin embargo, esa medida no se ha aplicado de manera uniforme a todos los implicados.
Reuniones con capos del ‘tarimazo’
En paralelo al traslado de “Douglas”, se conoció que delegados de la oficina del Alto Comisionado para la Paz, liderada por Otty Patiño, han sostenido reuniones con cabecillas involucrados en los hechos de la parranda y el “tarimazo”.
Según revelaciones periodísticas, estos encuentros habrían ocurrido al menos en dos ocasiones recientes —incluyendo una el 17 de abril y otra el 23 de abril— con el objetivo de reactivar los canales de diálogo y frenar posibles traslados de los internos.
Sin embargo, alias “Douglas” no habría participado en dichos encuentros debido a su estado de salud.
La versión de alias “Douglas”
En medio de la controversia, el propio Muñoz Martínez emitió un comunicado en el que negó ser líder activo de estructuras criminales y defendió su papel como vocero de paz designado por el Gobierno.
También rechazó los señalamientos que lo vinculan con la organización de la fiesta ilegal en el penal, asegurando que su condición médica le impide incluso consumir alcohol.
Cabe recordar que su rol como gestor de paz no modifica su situación jurídica ni implica beneficios automáticos, aunque sí lo posiciona como interlocutor en procesos de sometimiento y desescalamiento de violencia.
Un caso que reabre el debate
El traslado de alias “Douglas” y las reuniones del Gobierno con cabecillas vuelven a poner sobre la mesa el debate sobre los alcances de la política de paz urbana.
Mientras algunos sectores defienden la necesidad de dialogar con estructuras criminales para reducir la violencia, otros cuestionan lo que consideran una legitimación indebida de actores ilegales, especialmente tras episodios como el “tarimazo” y la parranda en prisión.
El caso sigue en desarrollo y podría tener implicaciones tanto en la política de seguridad como en la credibilidad de los procesos de negociación en Colombia.




