
La colectividad atraviesa una crisis interna tras el anuncio de sectores que buscan adherirse a la campaña de Paloma Valencia, mientras las mayorías avanzan hacia una coalición con Iván Cepeda.
El debate interno se intensificó tras conocerse que cinco congresistas del partido, liderados por la representante Katherine Miranda, oficializarán la próxima semana su respaldo a la candidatura presidencial de Paloma Valencia. Este movimiento se suma a las recientes adhesiones de los partidos Conservador y de La U a la aspirante del Centro Democrático.
La tensión en el partido no solo responde a las diferencias ideológicas, sino a las reglas de juego para la participación electoral. Actualmente, la Dirección Nacional de la Alianza Verde trabaja en un acuerdo programático para unirse a la campaña de Iván Cepeda, del Pacto Histórico. Esta inclinación hacia la izquierda ha provocado el rechazo de sectores que reclaman libertad para apoyar otras alternativas de centro o de derecha, denunciando lo que consideran una imposición de las mayorías que desconoce la pluralidad de la base militante.
En el centro de la disputa se encuentran las solicitudes de escisión presentadas por los senadores Jota Pe Hernández y Catherine Juvinao. Estas figuras buscan separarse legalmente de la colectividad para evitar sanciones por doble militancia, argumentando que sus posturas políticas ya no coinciden con la línea oficial del partido. Mientras Juvinao y otros sectores defienden la posibilidad de apoyar a Claudia López o Sergio Fajardo, el grupo de Miranda busca integrarse a la campaña de Valencia, un giro que rompe con la tradición de centroizquierda que ha caracterizado a los Ā«verdesĀ» desde su fundación.
La senadora Angélica Lozano calificó la situación como un momento crítico para la democracia interna. Según Lozano, la decisión de prohibir apoyos a figuras históricas del partido como Mockus, López o Fajardo representa una Ā«cacería de brujasĀ» contra concejales, ediles y congresistas que no se alineen con la candidatura de Cepeda. La senadora advirtió que estas acciones desvirtúan el origen del movimiento y podrían derivar en la pérdida de credenciales para quienes decidan apartarse de la directriz oficial.
El desenlace de esta crisis se definirá entre el 20 y el 24 de abril, fechas programadas para la reunión del Directorio Nacional. En dicho encuentro se votará formalmente el acuerdo con la campaña de Iván Cepeda y se dará respuesta definitiva a las solicitudes de escisión. La salida de figuras con alto caudal electoral como Hernández, Juvinao y Miranda podría significar un debilitamiento histórico para el partido, marcando el fin de una etapa de coaliciones amplias y el inicio de una fragmentación de cara a la primera vuelta presidencial.



