Alianza Valledupar necesitó apenas cuatro minutos para cambiar el libreto de una noche que prometía ser complicada. Cuando todavía algunos aficionados apenas se acomodaban en las tribunas del estadio Armando Maestre Pavajeau, Ever Meza apareció para poner el 1-0 y darle al conjunto vallenato una ventaja que terminaría defendiendo con todo.
Junior llegó a Valledupar con la urgencia de conseguir su primera victoria en el campeonato. El equipo dirigido por Mario Sebastián Viera necesitaba dejar atrás un comienzo preocupante y encontrar, de una vez por todas, una respuesta en la cancha. Pero el gol tempranero de Alianza volvió a poner al cuadro barranquillero contra las cuerdas.
El local aprovechó el desconcierto de su rival y durante buena parte del compromiso administró la ventaja. Junior intentó reaccionar, buscó espacios y trató de llevar el partido hacia el terreno que más le convenía, pero se encontró con un Alianza dispuesto a pelear cada balón y a proteger una diferencia que, con el paso de los minutos, comenzó a adquirir un valor enorme.
La segunda parte tuvo otro ritmo. Junior adelantó líneas y aumentó la presión en busca del empate, mientras Alianza esperaba el momento para salir en velocidad y encontrar el segundo golpe. El reloj avanzaba y el 1-0 seguía intacto.
Pero cuando el partido entraba en su tramo definitivo, el fútbol pasó a un segundo plano.
Alrededor del minuto 80 se presentaron disturbios en la tribuna donde se encontraba la afición de Junior, situación que obligó al árbitro Steven Alejandro Camargo Abril a detener momentáneamente el compromiso. La tensión se trasladó de las gradas al terreno de juego y el desenlace quedó condicionado por lo ocurrido fuera de la cancha.
El encuentro alcanzó a reanudarse en el minuto 81, pero la imagen de la noche ya había quedado marcada. El fútbol había ofrecido un duelo de máxima necesidad; las tribunas terminaron aportando un episodio que empañó el espectáculo.
Para Alianza, el gol de Meza terminó siendo suficiente para quedarse con un triunfo que puede representar un respiro en un campeonato que había comenzado cuesta arriba. Para Junior, en cambio, la noche volvió a terminar con preocupación: la victoria sigue sin aparecer y la presión aumenta sobre un equipo que necesita reaccionar cuanto antes.
En Valledupar, una definición temprana terminó marcando la diferencia. Y cuando la pelota dejó de ser protagonista, fueron los incidentes en las tribunas los que terminaron escribiendo las últimas líneas de una noche que tuvo de todo, menos tranquilidad.


